jueves 30 de mayo de 2024
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La columna de Sandra Carral Garcín | Mes de la Ingeniería argentina: sobre los desafíos éticos de un cambio de época

“El ingeniero tiene conciencia y hace tomar conciencia del impacto de las realizaciones técnicas en el medio ambiente”. Texto extraído de la Carta de Ética del Ingeniero – IESF.

El pasado 4 de marzo se celebró el Día Mundial de la Ingeniería para el Desarrollo Sostenible, con el fin de “concienciar sobre el papel de la ingeniería en la vida moderna, imprescindible para mitigar el cambio climático y avanzar en el desarrollo sostenible, especialmente en África y en los pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID)”.

En el mes de junio, varias fechas recordatorias conciernen esta noble actividad en nuestro país y el mundo. El 6 de junio se celebra el Día de la Ingeniería Argentina (primer egreso de ingenieros en 1870, conocidos como los “doce apóstoles de la ingeniería”*, entre ellos el ingeniero civil Luis Augusto Huergo, que lideró destacados proyectos de ingeniería hidráulica, entre otros). El 16 de junio, Día del Ingeniero en nuestro país, se conmemora la creación de la carrera de Ingeniería, en la Universidad de Buenos Aires, Departamento de Ciencias Exactas, en 1865, de donde egresaron los primeros ingenieros del país. Y el 23 de junio se celebra el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, instaurado por la Women’s Engineering Society -WES-en 2014 para homenajear a las mujeres ingenieras (recordemos también a la primera ingeniera argentina, Elisa Beatriz Bachofen**, diplomada en 1918 en ingeniería civil, que fue una de las socias fundadoras de la Unión Feminista Nacional, creada en ese mismo año).

Sobre los desafíos del cambio de siglo, se imponen los del cambio de época. A 151 años del egreso de los “doce apóstoles de la ingeniería argentina”, que en aquel entonces contribuyeron con sus equipos y obras para erradicar el cólera y la fiebre amarilla, hoy los profesionales de la ingeniería deben abordar el desafío de contribuir al progreso económico en equilibrio con el ambiente y la sociedad, que es lo que propone el Desarrollo Sostenible.

Los códigos de ética en relación con esta profesión, como en cualquier otra, representan los principios normativos que deben regir la práctica profesional de los matriculados correspondientes a una cierta área geográfica.

No obstante, interesa rescatar una Carta de Ética del Ingeniero***, correspondiente a la Société des Ingénieurs et Scientifiques de France -IESF-, anteriormente Conseil National des Ingénieurs et Scientifiques de France -CNISF-, carta que es un condensado de valores éticos que corresponden con los nuevos desafíos del ejercicio de la profesión, para ser desarrollada en el equilibrio de las tres componentes del Desarrollo Sostenible (económica, ambiental y social).

En esta carta ética, establecida en 2001, ya se plantea que los avances técnicos pueden incorporar muchos beneficios en la vida cotidiana y en la sociedad, pero pueden venir acompañados de riesgos y molestias.

También se refiere a la realidad de la competencia entre la información y la desinformación en relación con estos avances, lo cual crea en la opinión pública “sentimientos exagerados de seguridad, psicosis sin fundamentos, miedos irracionales”. De allí que el rol del ingeniero sea esencial y doble en la sociedad: “por una parte, el dominio de esas técnicas al servicio de la comunidad humana y la difusión de información de sus posibilidades reales y sus límites, y por otra parte en la evaluación de los beneficios y riesgos que pudieran engendrar”.

La idea de esta carta de ética es, entonces, que los valores que guían a los ingenieros sean comprendidos por todos, ingenieros y alumnos en formación. Así quedaban definidos, por una parte, una carta ética de valores, y un código de deontología en relación con los comportamientos correctos en cada una de las profesiones de ingeniería, cuyo incumplimiento pudiera generar sanciones.

El ingeniero es considerado un ciudadano responsable, que enlaza las ciencias, las tecnologías y la comunidad humana; que difunde su saber y transmite su experiencia al servicio de la sociedad; que tiene conciencia y hace tomar conciencia del impacto de las realizaciones técnicas sobre el medio ambiente, inscribiendo sus acciones en el marco del desarrollo sustentable.

El ingeniero busca alcanzar el mejor resultado utilizando de la mejor manera los medios de los cuales dispone, integrando las dimensiones humana, económica, financiera, social y ambiental, tomando en cuenta las restricciones que le imponen sus misiones y particularmente aquéllas en relación con la salud, la seguridad y el medio ambiente.

El ingeniero integra en sus análisis y decisiones el conjunto de intereses legítimos a su cargo, así como las consecuencias de toda naturaleza sobre las personas y los bienes. Anticipa los riesgos y las aleatoriedades, aprendiendo de ello y eliminando los efectos negativos.

En este resumen de esta carta ética, se encuentran principios aplicables a todas las profesiones con carga de responsabilidad. En efecto, un mayor conocimiento en determinada área de la actividad humana implica siempre, una mayor responsabilidad.

En la actualidad de la pandemia por la COVID-19, se han producido traumas y dramas terribles en todos los aspectos. Esto asociado a medidas aplicadas sin base científica, como por ejemplo el confinamiento ciego, medida utilizada a pesar de los recaudos expresados por científicos de renombre mundial, expertos en el tema, como el epidemiólogo y matemático John Ioannidis, cuyas conclusiones de estudios recientes han sido citadas en esta columna.

Seamos como los doce apóstoles de la Ingeniería argentina, que confrontaron las graves epidemias del siglo XIX en el país, logrando contribuir a su erradicación en conjunto con otros profesionales y técnicos de su generación, con conocimiento y pericia cada uno en su dominio. Siendo una de las peores epidemias, la de los mitos construidos para el beneficio de algunos, en perjuicio de la sociedad entera, sin ninguna consideración de las consecuencias negativas que ocurren cuando se generan en un oportuno oscurantismo en desmedro del verdadero conocimiento y los verdaderos valores. Ése es el desafío de este cambio de época.

Referencias:

* Los ingenieros argentinos frente a las epidemias del siglo XIX

https://www.perfil.com/noticias/universidades/los-ingenieros-argentinos-frente-a-las-epidemias-del-siglo-xix.phtml

** Elisa Bachofen: ingeniera y feminista en la Argentina de 1918

https://www.lanacion.com.ar/tecnologia/elisa-bachofen-ingeniera-y-feminista-en-la-argentina-de-1918-nid2111430/

*** IESF. Charte d’Éthique de l’Ingénieur

https://www.iesf.fr/offres/doc_inline_src/752/150731_Charte_ethique.pdf

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