Abel Mendoza es cacique de la comunidad Santa Victoria II, reprimida el jueves durante la toma de la municipalidad. Hoy volvieron. A los reclamos de la semana pasada sumaron otro: la destitución de intendente – también wichí – Rogelio Nerón.

Tras la represión de la semana pasada, Mendoza anunció el sábado que volverían a la protesta. Primero se habló de que tomarían nuevamente el edificio municipal, aunque finalmente se optó por acampar en la plaza principal de Santa Victoria Este. El cacique relató hoy por Cuarto Oscuro (FM La Cuerda 104.5) detalles de la jornada y los reclamos que levantan.

Municipalidad de Salta

“Esta madrugada ya estamos apostados en la plaza central que está al frente del municipio. Seguimos exigiendo lo que pedíamos antes del jueves: agua, alimentos y salud. También pedimos que el gobierno de turno intervenga y la renuncia de éste intendente porque es un corrupto que no tiene amor hacia el pueblo. Lamentablemente nosotros nos equivocamos al elegirlo”, remarcó Mendoza.

Hacía referencia a Rogelio Nerón, el primer intendente wichi de la provincia, algo que había despertado muchas expectativas sobre lo que podía suponer para las castigadas comunidades del lugar. La promesa ya ha dejado de funcionar y Abel Mendoza lo explicita, aunque también impugnó la actuación de otros actores de la política. “Incluso nos equivocamos con la parte de arriba. El ‘Rana’ Villa que es diputado, el senador Lapad y Cata Rodríguez [también diputado]. Ellos no quieren dialogar con nosotros y solo han permitido que actúen la policía de Infantería y la Caballería. Ellos tienen un equipo que está para una guerra acá. Ellos están acostumbrados a tenernos a nosotros bajos sus pies y en su dominio”, lamentó.

Mendoza insistió con denunciar la falta de diálogo incluso con figuras del ejecutivo provincial. “Lo único que nos favorece un poco es el Concejo Deliberante que nos apoya. Lo que también nos favorece son los noticieros. Son las únicas armas que estamos teniendo. Desde ya les agradecemos porque nosotros no venimos con armas, con palos. Nosotros no venimos a la guerra como el gobierno que manda la infantería. Es como que nos quieren hacer desaparecer. Está volviendo la historia de más allá de los quinientos años. Nosotros los abandonados y olvidados hacemos escuchar la voz por los medios”, sentenció.