Mocha Celis, tucumana, trans, asesinada por la policía y cuyo nombre ahora lleva un secundario

Mocha Celis, de pie

Un documental estrenado recientemente narra parte de la vida de Celis, además de mostrar la realidad de quienes cursan el primer bachillerato popular trans de Latinoamérica.

Bajo la dirección de Francisco Quiñones Cuartas y Rayan Hindi, comenzado a filmar en 2014, ahora llega a la pantalla “Mocha”, el documental basado en la vida de una mujer trans tucumana, que como muchas del norte argentino, fue a parar a Buenos Aires. Ahí conoció a la salteña Lohana Berkins, en los 80, y se hicieron grandes amigas.

En palabras de la propia Lohana, quien la recordó en un texto publicado en 2011, poco antes de que bautizaran Mocha Celis al bachillerato popular trans, “Una conocida mía de hace mucho; me acuerdo de la época en que volvió la democracia y nosotras creíamos que las cosas iban a cambiar. Entonces trabajamos en Flores y teníamos cada una nuestra estrategia para sobrevivir al abuso policial. Mocha, por ejemplo, se había enfrentado con el sargento Alvarez de la comisaría 50ª de Flores, que le tenía una saña particular a ella. Un día estaba la Mocha en la calle, ella era un semáforo: divina, morocha, con vestido rojo y cartera dorada, y nosotros nos escondimos debajo de un auto porque queríamos ver qué es lo que el tipo le decía y cómo se defendía Mocha. El tipo ese día no la lleva detenida, pero le grita antes de irse: ‘¡Ya vas a ver, puto de mierda, vos vas a terminar con tres tiros!’. Y eso lo escuchamos varias”.

Precisamente fue así como murió Mocha, con tres tiros, no mucho después de las amenazas recibidas. Nadie pudo comprobar la culpabilidad del sargento. La causa nunca prosperó. Pero a modo de reclamo, Berkins y otras mujeres trans realizaron un acto improvisado frente a la comisaría: “Mandamos a todas las chicas a comprar velas y nos citamos frente a la comisaría a tal hora todas con su paquetito. Caímos de repente: prostitutas, travestis, todas a la vez y empezamos a armar un silueta con velas en la puerta de la comisaría. Ahí dijimos unas palabras, se acercaban los vecinos y alguno de ellos nos empezó a contar ‘que sí, que esa noche sentí que algo raro pasaba…’. En fin, al rato nos tuvimos que ir porque vimos que empezaban a dar vueltas unos tremendos camiones y patrulleros. Dijimos bueno, ok, nos vamos”.

Bachillerato Popular Trans Mocha Celis

La imagen que representa a este secundario es el rostro de Domingo Faustino Sarmiento pero con maquillaje y el pelo amarillo, como si de repente el prócer de la educación se hubiera pintado para salir de fiesta.

Actualmente el bachillerato funciona en Chacarita, Buenos Aires. Estudian ahí 130 personas, algunas trans, otras no. Crítico frente a las desigualdades, fue pensado desde su origen para ofrecer una respuesta frente a la exclusión histórica sufrida por las personas Trans, Travestis, Transexuales y Transgénero.

Esta es una escuela secundaria, pública y gratuita, con un plan de estudios de 3 años. La gente se recibe con el título oficial de Bachiller Perito Auxiliar en Desarrollo de las Comunidades. Se ofrece además la articulación para terminar los estudios primarios.

 El documental

Las voces de docentes y estudiantes del secundario Mocha Celis se entrecruzan con recuerdos y escenificaciones de fragmentos de la vida de la tucumana. “Esos retratos de la vida escolar dialogan con momentos reales, teatralizados por lxs estudiantes, de la biografía de Mocha Celis”, reseñan en Página 12, medio que conversó con los directores del documental.

“En el documental escenificamos el adiós, pero no el momento de la muerte, ni casi ninguna situación de violencia. Para las alumnas ya es bastante con la violencia que todavía padecen en su vida cotidiana. No queríamos remover más eso, ni reproducir los morbos asociados a la identidades travestis que ya reproducen de sobra los medios de comunicación”, cuenta Francisco Quiñones Cuartas, codirector junto a Rayan Hindi.

Más adelante reconocen: “La película podría haber sido muchas otras, pero desde el primer momento decidimos que fueran las alumnas las que pudieran contarlo. Se debatió todo. Había estudiantes que querían una biografía de la Mocha, otras querían hablar más del presente y de la escuela. El proceso del guión se fue complejizando y terminamos con un cruce entre la Mocha como comunidad educativa y la Mocha real. Resultó que la vida de la Mocha de carne y hueso era casi un repaso por las propias vidas de las estudiantes”.