Salteño y wichí | Maxi Sánchez: entre los 50 mejores estudiantes del mundo y lucha contra la deserción escolar indígena

Superó miles de postulaciones y es uno de los finalistas del Global Student Prize. Vive en General Mosconi y sus logros se relacionan con el compromiso para incorporar a los suyos con las tecnologías de la comunicación.

La fundación Varkey en colaboración con la UNESCO organizan dos certámenes: la Global Teacher Prize que está destinada a maestros y que también tiene a dos argentinas como finalistas; y el Global Student Prize destinado a estudiantes. La primera reparte un millón de dólares y la segunda 100 mil.

Dos alumnos argentinos se posicionaron dentro de los mejores 50 estudiantes del planeta. Se trata de Lisandro Acuña, del Colegio ORT de Buenos Aires, y Mario Sánchez, de la Escuela de Comercio 5005 Juan XXIII de Salta. Lisandro y Mario se destacaron entre 3.500 alumnos procedentes de 94 países diferentes.

El Global Student Prize es la primera vez que se impulsa. “Allí el jurado evalúa a los chicos en función de sus logros académicos, de la influencia en sus compañeros, de los proyectos que desarrollaron para ayudar a su comunidad, del modo en que demuestran creatividad e innovación y cómo actúan como ciudadanos globales” precisaron sitios como Infobae.

Tanto para el premio a los docentes como para el galardón a los estudiantes habrá un segundo filtro en octubre en el que solo quedarán diez finalistas. Un mes después, en noviembre, se revelerán los ganadores en una ceremonia virtual que se desarrollará desde París.

Mario Maximiliano Sánchez – le dicen Maxi sus familiares y amigos – tiene 17 años y es alumno de la escuela de Comercio 5005 Juan XXIII de General Mosconi, Salta. Maxi forma parte de la comunidad wichi y su nominación se vincula estrechamente con ello. Busca combatir la deserción escolar en su comunidad, muy pronunciada por la maternidad adolescente, incluso sueña con una escuela secundaria y de oficios destinada exclusivamente para ellos.

Con esos objetivos, Maxi está desarrollando una aplicación que traduce del español al wichi y viceversa. La está haciendo por su cuenta y pretende que no dependa de Internet ya que carecen de conectividad. Pese a su corta edad, ya cosechó un puñado de logros: ganó la medalla de oro en las “Olimpiadas de Canguros Matemáticos” y obtuvo el primer premio en el Concurso Provincial de Literatura (poesía de género). También aprendió a arreglar celulares y ofrece tutoriales a sus vecinos. De ganar, con el dinero del premio tiene pensado profundizar su aplicación con otros indígenas que necesiten ayuda para escribir y también comprar herramientas y repuestos para hacer crecer su negocio incipiente.