domingo 25 de febrero de 2024
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Socialismo santafesino | Sectores del partido retacean apoyo a Lavagna – Urtubey y coquetean con los Fernández

Buscan evitar otro periodo de Macri al que prevén como “desastroso” para el país. El gobernador Miguel Lifschitz sigue apoyando a Consenso Federal y llamó “díscolo” al vocero de ese sector del socialismo.

Las recientes declaraciones a Rosario/12 de uno de los integrantes de la mesa nacional de la mesa nacional del Socialismo, Eduardo Di Pollina, provocaron un sacudón en el Partido que gobierna esa provincia hace doce años. “De momento no pasó a mayores pero preludia una disputa interna inevitable que probablemente se dirima superadas la PASO, con los resultados sobre la mesa”, reseña el diario Página 12.

“Cuatro años más de Mauricio Macri serían devastadores para la Argentina”, declaró el diputado socialista que inmediatamente despejó las dudas acerca de la opción preferida para su sector. “Lavagna-Urtubey no representan nuestras ideas, y a esta altura, ante el riesgo de otro periodo de Macri, el socialismo no puede volver a equivocarse”, dijo sin hacer explícito el apoyo a la fórmula Fernandez-Fernández. Estas declaraciones “movilizaron” al partido, cuya cúpula emitió un comunicado ratificando su pertenencia a Consenso Federal y sosteniendo la fórmula objetada por parte de la dirigencia santafesina.

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Una semana antes, los intendentes electos de Rosario Pablo Javkin y de Santa Fe Emilio Jatón habían anunciado casi simultáneamente que no participarían de la campaña y que no respaldarían “una fórmula y una lista de legisladores para cuya conformación ni siquiera fuimos consultados”. Tanto el armado de la alianza como la lista que encabeza Enrique Estevez –primogénito del fundador del partido, Guillermo Estevez Boero— fueron producto de la impronta del gobernador saliente Miguel Lifschitz. De puño y letra,  Lifschitz armó la lista y cerró con Lavagna, aunque ese “cierre” fue forzado ya que se enteró a través de los medios que el compañero de fórmula de Lavagna sería el gobernador salteño Urtubey.

Hasta ahora sólo Lifschitz y los candidatos recibieron a Lavagna. Las ausencias fueron más notorias que las presencias: Bonfatti, el presidente del bloque de diputados provinciales Ruben Galassi, la intendenta Mónica Fein, y el senador departamental Miguel Capiello, para citar los de más alto rango, tuvieron otras cosas que hacer en el momento en que el candidato llegaba a la ciudad en gira proselitista. Tampoco estuvo Urtubey.

No hubo descalificaciones a la actitud de Di Pollina. El más duro fue Lifschitz que lo llamó “díscolo”. Es que más allá de los posicionamientos ideológicos que emergen tras la derrota y son indisimulables, el cálculo político lleva a pensar que la performance de Lavagna-Urtubey será irrelevante en términos competitivos, ya que obtendría, según las encuestas en el mejor de los casos 20 puntos menos que el socialismo hace poco más de un mes en los comicios provinciales.

“Salir de la grieta” fue el argumento que se utilizó para apuntalar una lista que rompiera la inevitable polarización. Paradójicamente “la grieta” se ha instalado en el seno del PS, y solo es cuestión de tiempo que se salde la disputa.

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