viernes 12 de abril de 2024
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Reñida interna en el macrismo salteño | La apatía de Miguel Nanni y las ganas de la negacionista Inés Liendo

Como ocurre a nivel nacional, el resultado de las PASO de Juntos por el Cambio también tiene final abierto en Salta. La novedad reside en que Inés Liendo sumó despliegue territorial a lo comunicacional típicamente PRO. (Daniel Avalos)

A días de las PASO, las elecciones parecen remotas para los salteños que buscan llegar a fin de mes en vez de evaluar candidaturas. Tiene sentido. Casi todos creen que ningún precandidato local garantiza que ciertas cosas sean posibles con ellos en el Congreso Nacional. La mayoría de quienes se postulan vienen de protagonizar derrotas en las provinciales de mayo: Miguel Nanni, Verónica Caliva, Felipe Biella, Oscar Rocha Alfaro, Emilia Orozco, Paula Benavidez, Jorgelina Juárez, María Morales My, otros progresistas y los cuatro candidatos de la izquierda. Todos se empeñan en ir de una desolación a otra.

Solo Pablo Outes e Inés Liendo no participaron de aquellas elecciones y protagonizan hoy un proselitismo que no parte del puro deseo. El primero por razones que acá resumimos así: es hombre de confianza del gobernador, su rol en el gabinete lo vinculó con actores políticos de distintas jerarquías y regiones que resultan claves a la hora de los comicios, cuenta con recursos para montar un armado provincial y también un equipo de campaña capaz de mostrarlo como él quiere ser presentado. No habrá sorpresas en las internas de su espacio. El suspenso se reduce a ver si la ventaja sobre sus competidores internos se corresponderá con lo que él ha planificado.

El caso de Inés Liendo es distinto. Está en condiciones de acabar con el monopolio que Miguel Nanni ostenta de la representación macrista cada vez que debe revalidar su banca nacional. Para corroborarlo conviene analizar algunos aspectos claves: la candidatura en sí misma, la fortaleza del precandidato presidencial al que apoya, el armado provincial que protagoniza y el proselitismo que ejecuta. Lo último fue tan pobre en todos los candidatos que mejor dejarlo de lado para centrarnos en los tres primeros puntos.

Cuando hablamos de candidatura nos referimos a algo simple: los atributos personales de alguien para sintetizar las aspiraciones colectivas del sector al que interpela. En Salta, ese sector reúne a los muy antiperonistas, los muy independientes y los muy derechosos. Un sector con dificultades para exponer lo que pretende, pero que sabe muy bien lo que no quiere: peronismo. Allí Inés Liendo cae bien. Por habilidad mediática, por sus ganas de llegar y por su beligerancia contra lo «peroncho» en general y lo “K” en particular. Por eso reclama el favor de una parte de la población que cuando carece de representación genuina le presta el voto a radicales como Miguel Nanni, quien posee mayor nivel de conocimiento que Liendo, aunque en esta campaña protagonizó un silencio propio del no guerrero nato que tampoco puede lidiar con el crónico internismo de la UCR.

Claro que en política la sola voluntad no alcanza. Se precisan de otras cosas. Entre ellas, eso que Maquiavelo llamaba fortuna y nosotros denominaremos suerte. La de Liendo y Nanni depende de los votos que consigan en Salta los precandidatos presidenciales a los que apoyan: Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, respectivamente. No puede ser de otra manera con candidatos locales que no atraviesan al 100% del electorado salteño y que en su gran mayoría irán al cuarto oscuro a elegir presidente. Hasta hace un mes Miguel Nanni corría con evidente ventaja. Los encuestadores le daban 10 puntos de más a la mujer que se disfrazaba de gendarme cuando era ministra de Seguridad durante el gobierno de Macri. Esos mismos encuestadores corroboraron el viernes 3 de agosto que la diferencia con Larreta se achicó a 4 puntos en la provincia. ¿Le alcanza al jefe de Gobierno porteño para dar vuelta la elección en Salta? le consultamos a un encuestador: “Hermosa incógnita”, fue la respuesta. Pero la distancia se achica y el resultado final impactará en la suerte de los postulantes provinciales.

La apuesta de Rodríguez Larreta y Gerardo Morales para imponerse en esa interna es fortalecer el aparato propio. Hablamos de esa gigantesca red de intermediarios que incluyen gobernadores, intendentes, legisladores, funcionarios, dirigentes, militantes y punteros dispuestos a llevar el nombre de los candidatos a todos los rincones del país y a trabajar el día de los comicios para fiscalizar las 104.577 mesas que se abrirán en 16.950 locales del país, según informa la Cámara Nacional Electoral. Un ejército enorme que será pertrechado con millones de pesos para garantizar traslados, comida y los imponderables de toda elección. Bullrich carece de ejército y de millones para solventarlo. La carencia será presentada como símbolo de civismo y militancia desinteresada, pero la verdad es que ella desea lo que no ahora no tiene y sabe que tendrá menos chances para cuidar sus votos, evitar el robo de boletas o el control de las actas que en elecciones tan reñidas resultan estratégicas.

El larretismo salteño no desconoce la importancia de ello y como dicen que la suerte ayuda a quien se ayuda, se esforzó para replicar en parte lo que Larreta y Morales se garantizaron en nación. Puede que allí radique lo novedoso de Inés Liendo: sumar a lo comunicacional que siempre caracteriza al PRO el esfuerzo por el despliegue territorial para ir en búsqueda del sufragio cuerpo a cuerpo, cuidar lo que consigan y tramar algunas travesuras en las 3300 mesas de votación ubicadas en 504 locales habilitados. Es cierto que se valen de los recursos provenientes de CABA y Jujuy, pero también que ello se optimiza cuando se forjan vínculos con actores políticos que provean los soldados que deben ocupar el terreno. Una parte importante de estos provienen de Juntos por el Cambio e incluyen a PRO químicamente puros, radicales y hasta romeristas de capas caídas que en la capital salteña aportarán algo de estructura, votos y medios de comunicación.

Tartagal, en cambio, es un buen ejemplo de cómo la construcción PRO fue un trabajo sostenido en el tiempo al que se sumarán algunos capitanes y soldados radicales. Los primeros representados por quienes militaron la candidatura del macrista Nicolás Arce que en mayo pasado cosechó el 15% de los votos en esa ciudad en la categoría intendente; los segundos por el activo que le quede al intendente radical en ejercicio Mario Mimessi. Desde el norte nos susurran que éste evitará todo roce con Arce al que considera responsable de su derrota, pero que trabajará por la candidatura de Larreta que incluye la de Gerardo Morales. El jujeño que también preside la UCR nacional supone un salvavidas posible para Mimessi del ostracismo político que lo acecha. Nanni también perdió musculatura en Orán. Allí quien migró del nannismo al liendismo fue el “Tucan” Manzur, un dirigente radical que en mayo cosechó otro 15% en la categoría intendente y hace un mes se mostró sin complejos con la propia Liendo y Castillo. En otros puntos de la provincia la candidata PRO también pellizca apoyos. En ningún caso suponen acuerdos estratégicos, pero de cara al domingo Nanni siempre resta y Liendo suma.

No menos importantes resultan los beneficios obtenidos por la nueva relación entre Liendo y el gobierno provincial. Comenzó a evidenciarse cuando la mujer archivó su euforia bélica contra hombres y mujeres del oficialismo, esa que en mayo la deslizó a renunciar a una candidatura provincial en protesta por la incorporación de Matías Posadas a JxC y que ella denunció como injerencia de Sáenz en el espacio. Siguió cuando aceptó que el Grand Bourg le impusiera a su compañero de fórmula. Dicen que ella puso una condición: que el elegido fuese del PRO. El designado originalmente era Martín de los Ríos, aunque finalmente quien se coló fue Alberto Castillo. Tampoco fue mal negocio en términos electorales: que a Nanni el gobierno también le impusiera una candidata desactivó cualquier crítica del primero a la segunda en nombre de la coherencia. Pero a diferencia del radical, Liendo recibió a uno con recorrido electoral en la capital salteña; que, como ella, demoniza al estatistmo y endiosa al capital privado; y que estando al frente de REMSa (Recursos Energéticos y Mineros de Salta, S.A.) aportó a la boleta medios que ya estaban bien rociados con pautas publicitarias. Desde ellos ambos vociferan la defensa de las mineras extranjeras a la que consideran actores claves para que la provincia escape del arcaísmo para supuestamente incorporarse al desarrollo.

La convivencia pacífica con el gobierno también posibilitó la incorporación de otras piezas al armado provincial de la referente macrista. Para bucear en esta dimensión uno recurre a fuentes que cuentan lo que escucharon, que a veces escuchan mal o repiten lo que otros alteraron de buena o mala fe. Pero los testimonio de quienes tienen ojos entrenados para estas cosas coinciden en lo central: los acuerdos tácitos existen y aun siendo informales son importantes. El ejemplo que exponen es la foto que Liendo logró con intendentes y legisladores electos y saencistas del Valle de Lerma el pasado 22 de julio. Hay quienes hablan incluso de acuerdos con intendentes en funciones que comprometen algún tipo de apoyo para las PASO. La mujer acepta los retazos agradecida, aun cuando difícilmente ello se repita en octubre. Eso la debe tener sin cuidado. Sabe que en su espacio lo crucial es imponerse en las PASO. Quien lo haga se convertirá en diputado porque en las generales de octubre la corriente nacional arrastrará inexorablemente a quienes encabecen las listas provinciales para el Congreso.

Los simpatizantes macristas deberán admitir, no obstante, que lo dicho hasta aquí corrobora que finalmente el General Perón tenía razón: en este país puede haber liberales, comunistas, radicales, socialistas, combativos, contemplativos, ortodoxos o heterodoxos, pero todos son peronistas. Suponemos que el viejo caudillo se refería al peronismo como metodología de construcción política que siempre incluye comerse algunos sapos. Traducido a lenguaje académico eso quiere decir lo siguiente: que la ideologizada consagrada a vociferar horizontes ideológicos excluyentes cede ante el pragmatismo que aconseja llegar con astucia, cuerpeada, negociaciones, pactos y silencios. El domingo se sabrá si ello le ha dado resultado a Inés Liendo.

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