viernes 24 de mayo de 2024
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“Me transforme en un símbolo del macrismo” | El policía salteño gatillo fácil no se arrepiente

A dos años de la sentencia que condenó a prisión en suspenso por matar por la espalda a un ladrón –también salteño– en el barrio porteño de La Boca, Luis Chocobar contó que sigue trabajando en la fuerza y como tal porta armas.

El 8 de diciembre de 2017, Luis Chocobar, un salteño de la policía bonaerense persiguió a un par delincuentes que habían asaltado a un turista y ultimó por la espalda a uno de ellos: Juan Pablo Kukoc, de 18 años y curiosamente también oriundo de la provincia de Salta.

En mayo de 2021, Chocobar fue sentenciado por homicidio con exceso en cumplimiento del deber a dos años y medio de prisión en suspenso y cinco años de inhabilitación para funciones operativas. «Como la pena quedó en suspenso, yo sigo formando parte de la fuerza, nunca estuve desafectado ni inhabilitado… Trabajo en comisaría, patrullo, porto armas. Tengo que esperar que se expida Casación, que es garantista y seguro aumentaría la pena. En ese caso, con mi abogado Fernando Soto apelaremos e iremos a la Corte Suprema, lo que sucedería dentro cinco, o seis años», declaró Chocobar a Clarín.

Allí también aseguró que tras el hecho la situación se politizó «y yo me transformé, sin quererlo, en un símbolo del macrismo, lo cual me trajo muchos problemas de toda índole, como persecuciones, señalamientos, cambios de destinos. Imaginá que cuando pasó aquello yo estaba en Avellaneda, tierra kirchnerista, y la pasé muy mal».

Además de cumplir las 48 horas semanales como policía, Chocobar trabaja en el estudio jurídico de su abogado. «Estoy aprendiendo, ganando un poco de experiencia y soy el intermediario entre las familias de los policías que consultan y los abogados. Soy como el nexo, la pata de confianza… No me pagan nada, pero sí se hacen cargo de los estudios en la UMSA (Universidad del Museo Social Argentino), una facultad imposible para mi presupuesto».

Después de lo sucedido en 2017, Chocobar dejó la comisaría de Avellaneda, lo trasladaron a Lanús, donde también aguantó apremios y maltratos: «Me prejuzgaban, me decían que era un mal policía, me minimizaban». Desde hace un par de años trabaja como oficial -el rango más bajo- en La Matanza. «Gano por mes 150 mil pesos en mano, pero con el adicional puedo tener algo más de oxígeno. ¿Sabés cuánto gano por hora extra (Cores)? 180 pesos».

Sobre el asesinato que protagonizó aquel 8 de diciembre de 2017, Chocobar dice que fue «una fecha que cambió mi vida, lo reconozco, pero no me enloqueció. Yo duermo bien, vivo tranquilo, sin fantasmas y no me arrepiento de lo que hice. Es más, volvería a hacer las cosas como las hice en su momento. Yo aquella mañana iba a tomarme un colectivo para ir a laburar, salía a laburar y me encontré con un delito y procedí como manda la ley».

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