martes 16 de abril de 2024
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Las humitas más caras de Salta | El concejal millonario José García ahora busca reconciliarse con la gente

«Dejen de mentir, dejen de hacerse las víctimas delante de los vecinos», dijo el edil, refiriéndose a la municipalidad. En mayo, el ex Operación Triunfo, que vendía humitas y luego fue cantante, se convirtió en el símbolo de la desigualdad entre la clase política y los trabajadores.

El concejal José García volvió a su banca después de algunos meses de ausencia y ahora intenta reconciliarse con los salteños, que se indignaron por su ya famoso discurso en el que defendió su abultadísimo sueldo, cercano al millón de pesos.

En las últimas horas, García criticó con dureza a la municipalidad de Salta y la gestión de Bettina Romero. «Dejen de mentir, dejen de hacerse las víctimas delante de los vecinos llorando que no hay recursos, llorando que necesitan tiempo, paciencia», dijo, en relación a la falta de obras en la ciudad.

Nuevo Diario informó que para el concejal pidió en la última sesión que se le dé «prioridad a las obras». Puntualizó en un reclamo de vecinos de Ampliación Los Ceibos.

«No existe planificación en esta gestión, no la tuvo, no tuvo la intención, no la tiene y parece ser que no la tendrá», siguió el edil.

De humilde a soberbio millonario

«José supo mantener la humildad que siempre lo caracterizó, desde que vendía humitas por las calles de Mosconi. Sin que el éxito lo embriagara, continúa viviendo en el lugar que lo vio crecer. Y su humildad es, el tesoro más grande que una persona puede llevar», decía una gacetilla de prensa de mediados de los 2000, cuando el hoy concejal García era apenas un jovencito lleno de sueños que se había consagrado en Operación Triunfo, el programa de Telefe que lo catapultó a la fama como un cantante popular.

Ahora, como decía Cerati, nada más queda de aquel cantante del interior salteño que se abría camino como podía. Hoy, José García gana casi un millón de pesos mensuales, al igual que sus compañeros del Concejo Deliberante. Pero la diferencia con el resto de los y las ediles, es que García se enojó cuando se dio a conocer la cifra.

No sólo eso, García se enojó y además se jactó del dinero público que se lleva todos los meses, asegurando que trabaja casi las 24 horas del día. Lejos de mostrarse con culpa por la enorme diferencia entre sus ingresos y los de un trabajador, García se molestó por tener que mostrar su vasto salario en esta crisis económica.

Sus dichos del mes de mayo a favor de su altísimo sueldo convirtieron a García en el representante máximo de la casta política alejada de la gente. Las marchas que se realizaban en esos días por las calles de la ciudad llevaban la cara de García en carteles y muñecos preparados para la ocasión. El mensaje era claro: un trabajador quiere ganar lo mismo que el alguna vez humilde José. Y para eso no alcanza con vender humitas.

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