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Pablo Kosiner | El diputado nacional con mejor desempeño atraviesa un crítico momento

Cuando en el año 2011 llegó por primera vez a la cámara de diputados de la nación, lo hizo con el 60% de los votos. Ayer arañó el 18% de los sufragios y una probable caída en octubre lo dejaría fuera del congreso en donde se destacó.

No siempre un gran desempeño como legislador garantiza al protagonista una reelección en el cargo. Para explicar en parte la aparente paradoja, hay que ponderar la elección del espacio político que realiza el candidato en cuestión, si tal espacio representa las aspiraciones colectivas que anidan en la sociedad y si los hombres que encabezan la fórmula son capaces de traccionar a los que secundan la misma.

Consenso Federal no cumplió esos requisitos y la situación explica el mal momento de Pablo Kosiner: uno de los protagonistas de la cámara baja nacional en los últimos cuatro años al presidir un importante interbloque, participar de un total de 275 proyectos (167 de ley), emitir en defensa de los mismos 57.287 palabras que le valieron 23 ovaciones y faltando a sólo 20 de las 900 votaciones que la cámara puso a disposición de sus miembros; aunque ahora la banca en la que se destacó corre peligro.

El resultado está a la vista: los 113.342 sufragios conseguidos por Kosiner suponen un 17,92% del padrón, décimas menos de los 18 puntos necesarios para mantener su lugar en el congreso. De allí que uno de los referentes del justicialismo salteño deberá pensar cómo no quedar fuera del congreso en un escenario donde los números de Consenso Federal seguramente serán inferiores a los de ayer.

La situación contrasta con los tiempos de gloria que Pablo Kosiner supo vivir en contiendas de éste tipo. El más resonante ocurrió en el año 2011 cuando se convirtió por primera vez en legislador nacional.  Aquella vez, una arrasadora Cristina Fernández de Kirchner cosechó el 54% de los votos nacionales al ser reelegida y traccionó a todos los que la llevaban en su boleta, incluida la que encabezaba el propio Kosiner que cosechó 328.111 votos que supusieron el 60% del padrón y permitió el ingreso de él, de Cristina Fiore y de José Vilariño.

Cuatro años después, la situación empezó a desmejorar: por un lado quedó relegado a un segundo lugar en la fórmula por decisión de Urtubey que cedió el primer puesto a un Javier David con el que se había reconciliado; por otro, los números fueron parcos: 258.376 en las PASO de agosto del 2015 que representaron el 44,28% para las dos listas oficialistas; porcentaje que bajo a 40,4% (248.889 sufragios) en octubre permitiendo que David ingresara a la cámara y Kosiner retuviera su banca en donde volvió a destacarse. Cuatro años después, esos números se encogieron peligrosamente. Tanto que la persona acostumbrada a ganar sin sobresaltos debe ahora luchar denodadamente para no descender.

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