viernes 23 de febrero de 2024
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Sector de la UCR advierte: al gobierno nacional «es muy difícil ganarle desde una perspectiva conservadora»

Referentes nacionales del radicalismo firmaron un documento titulado “Manifiesto por la esperanza democrática”. Allí critican al gobierno de Alberto Fernández, pero resaltan que el ala dura y conservadora del PRO no es la alternativa.

«En los extremos, dos minorías intensas y movilizadas, esperan que el fracaso del otro les allane el camino al poder, sin reparar en el enorme costo en sufrimiento y empobrecimiento que eso implica para la mayoría de nuestras y nuestros compatriotas», sostiene uno de los párrafos del documento que publicaron ayer referentes de primera línea de la UCR para izar las bandera del ala moderada del radicalismo.

«Manifiesto por la esperanza democrática», se titula el texto, impregnado de duros mensajes al Gobierno y advertencias no menos estridentes hacia el frente interno de la oposición. A la cabeza de la convocatoria partidaria se anotan los jefes parlamentarios nacionales, Mario Negri y Luis Naidenoff, así como el de los diputados bonaerenses, Maximiliano Abad, junto al ex presidente del Comité Nacional, Ernesto Sánz, y el titular de la Auditoría General de la Nación, Jesús Rodríguez. A ellos se sumaron varios otros y se espera que se sigan sumando firmas.

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Al trazar los objetivos de la convocatoria, los impulsores del documento sostienen que «un ejercicio de creatividad política requiere conformar un polo de poder republicano lo suficientemente amplio, estable y visionario, que dispute con chances de éxito y con propuestas claras la conducción del Estado, pero que además esté dispuesto a garantizar el pluralismo y a recuperar el sentido del lenguaje político, distorsionado por el despotismo demagógico en sus manifestaciones más autoritarias. También plantean que «al actual Gobierno es muy difícil ganarle desde una perspectiva conservadora». Y se proponen como una vía «progresista».

El documento indica que reclaman y ofrecen «mutua tolerancia y respeto entre gobierno y oposición», aunque exponen sus límites: «En lo que no podemos dejar de ser absolutamente intransigentes es frente a la mentira, frente a la corrupción y frente a los avances contra la Constitución y la ley. Para eso ni paciencia ni tolerancia».

El tono del manifiesto, que algunos ya consideran la piedra basal de una nueva línea interna en la UCR, fue inspirado por el grupo Olimpia, el núcleo de pensamiento animado por algunos de los dirigentes que pusieron puño y letra en el documento, como Rodríguez, Sánz, Stubrin, Quetglas y Campero. Según sus promotores, el documento circuló internamente y ya cosechó la firma de 30 de los 47 diputados y de 9 de los 14 senadores nacionales. Quienes no aparecen son el jefe del Comité Nacional, Alfredo Cornejo (lo ubican cerca de los sectores «duros»); el vicepresidente del Senado, Martín Lousteau (lo catalogan de «poco confiable»), ni los gobernadores de Jujuy, Gerardo Morales, y de Corrientes, Gustavo Valdés, los de más diálogo con Alberto Fernández.

En cuanto a la interna de Juntos por el Cambio, la frase lapidaria sobre «los dos extremos» busca descalificar las posturas de la jefa del PRO, Patricia Bullrich, quien suele representar el pensamiento de Macri y algunos de sus aliados, como Pichetto, entre otros.

Con todo, el texto reserva los conceptos menos piadosos para describir la situación del oficialismo. «Lo que fue durante décadas la fuerza popular con más incidencia en trabajadoras y trabajadores organizados, el peronismo, se ha convertido en la administradora de los cada vez menores recursos del Estado para, mientras gobierna, contener a los que su política expresa y, cuando es oposición, movilizarlos para obstruir los cambios», sostiene.

Más palos al Frente de Todos en el siguiente párrafo: «La política argentina sufre la dominancia de un polo retrógrado que ha maquillado sus viejos modos excluyentes y sectarios bajo un nuevo ropaje; en él conviven sin demasiadas tensiones visiones pseudo-religiosas, estilos sindicales prepotentes, regímenes provinciales feudales, empresarios reacios a la competencia, mandatarios que acrecientan su fortuna con la cosa pública y aplaudidores profesionales a cambio de favores».

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