sábado 24 de febrero de 2024
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Salta

No puso la otra mejilla | Cura salteño se trenzó en una espectacular pelea contra un ladrón: “Le rompí una silla en la espalda”

El sacerdote enfrentó a los golpes a un intruso para evitar un robo en la iglesia durante la madrugada. El cura, cansado de la inseguridad en la zona, narró cómo luchó con el ladrón usando sillas y un rifle de aire comprimido, logrando así impedir el hurto en el barrio La Loma.

El sacerdote Juan Eduardo Jotayan se convirtió en el protagonista de un insólito enfrentamiento ocurrido en la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en barrio La Loma, en la ciudad de Salta. Al descubrir que un joven delincuente había ingresado a la casa parroquial en la madrugada, Jotayan no dudó en enfrentarlo para evitar el robo.

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Según relató a la prensa, la inseguridad que aqueja la zona llevó al sacerdote a estar en alerta constante, ya que esta no era la primera vez que sufrían robos en el lugar. Según relató el cura, se encontró cara a cara con el ladrón en el pasillo que conectaba la cocina y el comedor de la casa parroquial. Sin titubear, se lanzó a la pelea contra el intruso, quien ya había logrado romper las rejas y madera para ingresar al recinto.

En medio del combate cuerpo a cuerpo, el cura y el ladrón se propinaron golpes sin tregua. Jotayan, a pesar de recibir algunos impactos en el rostro y las costillas, no se dejó amilanar y utilizó sillas para defenderse y detener al malhechor: “Nos agarramos a las trompadas limpias, fue una cosa tremenda”, aseguró a la prensa, y agregó:: “Le partí una silla en la espalda pero él se equilibró para no caerse. Así que saqué otra y se la partí en la cabeza”.

La situación no se detuvo allí, pues ante la oportunidad, el sacerdote se dirigió a su habitación en busca de un rifle de aire comprimido que pertenecía a su fallecido hermano militar. Al regresar a la cocina, apuntó al ladrón y lo amenazó para que abandonara la iglesia. “Si no te vas de acá, te perforo la cabeza a tiros”, amenazó el sacerdote que para ese momento ya se había convertido en una especie de héroe de acción de película yanqui. El intruso, paralizado y aturdido por el enfrentamiento, decidió huir del lugar sin llevarse nada. Con celeridad, escapó por las escaleras y desapareció en la oscuridad.

Tras la increíble pelea, el valeroso sacerdote agradeció no haber sufrido fracturas, aunque sí experimentó fuertes dolores musculares. Fue atendido por un médico que le proporcionó el tratamiento necesario para su recuperación. Con el incidente superado, Juan Eduardo Jotayan acudió a la comisaría de Grand Bourg para denunciar el intento de robo. Las autoridades se encuentran investigando el caso, aunque hasta el momento no se ha logrado identificar al delincuente.

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