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Historia de la pobreza | Cuando la epidemia de Cólera inició con casos en Salta

Comenzó en febrero del año 1992. Se cobró casi 4.500 vidas y provocó fuertes enfrentamientos dentro del gobierno. Para el presidente Menem era un mal foráneo, mientras para su ministro de salud, una consecuencia de la pobreza.

Por entonces el sentido común indicaba que el cólera era una cosa del pasado. Había razones para tal creencia. En Argentina no se registraban casos desde 1915, pero “reapareció con fuerza inusitada a finales del Siglo XX” escribió Daniel Cecchini en un largo informe publicado en Infobae en febrero del 2022, cuando se cumplían 30 años del inicio de la epidemia.

“En febrero de 1992, el presidente Carlos Menem debió rendirse ante la evidencia de los casos aparecidos en el norte del país y declarar el estado de ‘emergencia sanitaria’ por un brote de Cólera que hasta entonces había creído que quedaría fuera de las fronteras.

Muy pronto, ese brote inicial de 6 casos registrados en integrantes de pueblos originarios en la provincia de Salta se expandió por otras provincias norteñas, llegó a Córdoba y a Rosario para desembarcar por último en Buenos Aires” resaltó.

El brote que devino en epidemia puso en evidencia el desmantelamiento que sufría el sistema de salud, provocó una ola de discriminación hacia los sectores más postergados y enfrentó públicamente al entonces presidente Menem con su ministro de Salud, Julio César Aráoz. Este último caracterizó al Cólera como “una enfermedad de la pobreza”, que afectaba principalmente a los sectores donde el servicio de agua potable y las cloacas no existían. “Para el Presidente, la responsabilidad de la epidemia la tenían las propias víctimas, que se enfermaban porque sus hábitos de higiene dejaban mucho que desear”, destaca la nota.

Todo había comenzado en enero de 1991 en el puerto de Chimbote, Perú, con la aparición del primer caso. Seis meses después en Lima se habían registrado ya 223.564 y la enfermedad empezaba a diseminarse en Ecuador, Colombia y Brasil. Para las autoridades argentinas, la enfermedad no arribaría al país porque – según decían – estábamos blindados por la infraestructura e insumos sanitarios.

La confianza se derrumbó en enero de 1992. “El Cólera estaba en la frontera norte de la Argentina, en febrero aparecieron los primeros seis casos en la provincia de Salta y desde allí la enfermedad empezó a diseminarse, bajando hacia el sur, ayudada por las precarias condiciones de vida de muchos argentinos”.

“El presidente Carlos Menem no tuvo otra alternativa que declarar la emergencia sanitaria, pero aun así el gobierno seguía identificando al Cólera como una enfermedad foránea. ‘En toda la frontera norte del país se ha establecido un severo cordón sanitario donde no puede pasar ningún otro elemento que no sea agua potable y donde los pasajeros son rigurosamente controlados’, anunció en sintonía con esa idea el ministro de Salud Julio César Aráoz. Al mismo tiempo se ordenó cercar las poblaciones donde se detectaban casos, en operativos conjuntos de agentes de salud y las Fuerzas Armadas y de Seguridad. También se restringió el ingreso de ciudadanos bolivianos al país” recuerda el artículo de Daniel Cecchini

Para fines de 1992, la epidemia de Cólera registraba en la Argentina un total de 553 casos notificados y 15 muertos. Se prolongó hasta 1996 con un saldo de 4.372 casos y 60 víctimas fatales. En su desarrollo puso al desnudo “la magnitud de la pobreza de la Argentina, la carencia de servicios sanitarios y de acceso al agua potable en gran parte del norte del país. También generó una segunda epidemia, la de los prejuicios, que potenció socialmente los daños causados por la enfermedad, ese fantasma que se creía enterrado en el pasado”, concluye el autor. Cualquier parecido con el presente es pura realidad.

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