lunes 20 de mayo de 2024
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Entre el turismo religioso y político | Belén: la ciudad del nacimiento de Jesús según la tradición cristina

Miles de turistas pasarán la noche en ese lugar del sur de Cisjordania. Al turismo religioso se le suman ahora viajeros que van a admirar los grafitis estampados en el muro que Israel empezó a erigir en 2002 para segregar a palestinos.

El lugar de nacimiento de Jesús según la tradición cristiana, Belén, en el sur de Cisjordania ocupada, se prepara un año más para celebrar Navidad y recibir a miles de visitantes. Se trata de un tipo de turismo express según un informe de la sección “turismo” de la revista Noticias que a partir de las cifras difundidas por la Asociación de hoteles palestinos precisa que de los tres millones de personas que visitan de media Belén cada año, 900.000 pasan por lo menos una noche.

Uno de los puntos que más atrae a los turistas es la Basílica del lugar. «Tenemos que promover más los sitios históricos y culturales que se puede visitar en Belén», declaró al medio citado Samir Hazbun, presidente de la Cámara de comercio local quien lamentó que pocos turistas visiten el palacio de Herodes o el sitio de Battir, cuyas terrazas cultivadas y el sistema de riego están inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

“Según Hazbun, muchos turistas no se quedan porque pasan por agencias de viajes de Israel que «controlan la duración de la estancia» de sus viajeros en Cisjordania, un territorio palestino ocupado desde 1967 por el Estado hebreo, poco inclinado a promover el turismo”, destaca el artículo publicado ayer. A esa falta de política se le suma otra no menor: los hoteles del lugar se multiplicaron por cinco en 20 años, pero las otras infraestructuras no fueron modificadas al mismo ritmo, lo que hace que las autoridades tengan que mejorar la red de agua y electricidad.

La novedad turística de los últimos años es otra: varios viajeros llegan a Belén para admirar los frescos que adornan el muro que empezó a erigir en 2002 Israel para segregar a palestinos cuando empezó la segunda Intifada (2000-2005). “Para los palestinos se trata de uno de los símbolos más insultantes de la ocupación israelí y se convirtió en un terreno de expresión político-artística”, destaca el artículo citado.

“Sobre el muro, hace tiempo un joven europeo pasó un rodillo de pintura blanca y, cuando se secó, dibujó un graffiti. A pocos pasos de allí, hoy una tienda de barrio vende aerosoles de pintura y plantillas para los turistas que, como él, quieren dejar huella de su paso”, se destaca. La tienda pertenece al hotel «Walled-Off» que en el 2017 abrió el artista callejero británico Banksy. Todas las habitaciones dan directamente al muro y están decoradas con obras que hacen referencia al conflicto israelo-palestino, que también es el tema de un museo ubicado en la planta baja. Para el director del establecimiento, Wissam Salsaa, «la mayoría de los clientes nunca habría pensado en venir a Belén, o incluso a Cisjordania o Israel, si no hubiera existido el hotel».

Gracias a Banksy, Belén no vive solamente de un turismo religioso, sino también de un «turismo atípico», resume Salsaa, que calcula que desde 2017 unas 250.000 personas visitaron el museo-hotel. Estos viajeros, la mayoría jóvenes, llegan en pequeños grupos que no rivalizan con los enormes autobuses que descargan decenas de turistas en los alrededores de la basílica, y a menudo no permanecen mucho tiempo en la ciudad.

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