sábado 2 de marzo de 2024
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“El juez Pisa le dio luz verde al femicida de mi hija” | A un año del femicidio en Tucumán de la docente salteña Paola Tacacho

La madre de Paola espera que avance el jury de enjuiciamiento al magistrado que absolvió al acosador de su hija, quien luego la asesinó. La destitución del juez marcaría un precedente inmenso para combatir la violencia de género.

“En esta fecha no fue sólo recordar el asesinato de mi hija, si no también recordar todo lo que le hicieron, descubrir todo lo que padeció. Nosotros no estábamos al tanto de lo que ella había vivido”, dice Mariela Tacacho al diario Tiempo Argentino que publicó la alrga entrevista en su edición de ayer.

Paola había estudiado y recibido en la Facultad de Filosofía y Letras de Tucumán, donde terminó desarrollando su profesión como docente de inglés en los niveles secundarios y terciarios. Desempeñándose como tal en el traductorado de inglés del Colegio Mark Twain tuvo como alumno a Mauricio Parada Parejas, un joven que la acosó durante cinco años hasta que en octubre de 2020 la asesinó y luego se suicidó. Paola lo había denunciado más de veinte veces en cinco años. La última denuncia ocurrió seis días antes de que la asesinaran. Paola sentía que cada vez que presentaba una denuncia en la fiscalía y daba sus datos, Parada Parejas volvía a hostigarla. Sucedía que el femicida tenía acceso a sus datos cuando leía su expediente y volvía al ataque.

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“Esta una justicia que no escucha a las mujeres. Mi hija hizo todo y más y no la escucharon. Fueron muchos años de denunciar al juez Pisa, auxiliar de fiscal, fiscal, fiscala… ¿Por indiferencia? ¿Por conveniencia? Fue a verlo hasta la madre de femicida, al hermano Ronald Parada Pareja ¿Qué pasó? ¿O acaso es gente puesta a dedo puesta para archivar causas? Es muy doloroso”, declaró la mamá de Paola.

Todas las denuncias fueron desestimadas por la justicia, excepto una que llegó a un juicio cuyo protagonista principal fue el juez Francisco Pisa quien en 2017 absolvió al acosador en la causa por “desobediencia judicial”, luego de que el femicida violara todas las restricciones de acercamientos. La absolución se dictó a pesar de que Paola presentó varios testigos que el juez no les dio validez. Tampoco tuvo en cuenta las denuncias anteriores ni los acosos que venía sufriendo la joven hacía tres años hasta ese momento, ni la denuncia de otra mujer que también era hostigada por Parada Parejas.

Hoy Pisa enfrenta un jury de enjuiciamiento “por incumplimiento de los deberes de funcionario público, por vulnerar el derecho a la tutele judicial efectiva, falta de cumplimiento de los deberes por no observar las condiciones de vulnerabilidad de Paola y por no abordar con perspectiva de género el tratamiento de la causa”, dice el escrito.

“Estamos ya casi en la etapa final. Nosotros pensábamos que esta semana iban a comenzar los alegatos, pero la defensa de Pisa pidió tiempo para conseguir más pruebas”, explica Mariela Tacacho. El Ministerio Público Fiscal le dio cinco días para que puedan presentarlo, ese plazo se cumple esta semana. “Se alargó el tiempo, nosotros ya pensábamos que esta semana se iba a resolver junto con el aniversario, que íbamos a tener algo definido”, agrega. “De todas maneras, estamos convencidos de que este juez Pisa va a ser destituido. Es lo que corresponde. Pisa le dio luz verde al femicida. La única vez que se tocó la causa fue cuando ingresó la denuncia y después de ocho meses se volvió a tocar sólo para sobreseer al femicida, para dejarlo libre sin siquiera pedir un antecedente”.

Mariela recuerda aquel 30 de octubre de 2020 como un día “raro” antes incluso de enterarse del asesinato de Paola o Tifa como la llamaban en su familia. Le dolía mucho la cabeza y apenas salió de trabajar volvió a su casa y se acostó. Pasada la medianoche, la despertaron para pasarle un llamado. “El loco la mató a la Paola”, escuchó tras el teléfono. “Ahora está en el hospital, el loco la mató”, le repitieron.

Mariela no tenía muy en claro de qué loco le hablaban y tampoco creía del todo que su hija haya muerto. “Si estaba en el hospital, era porque se podía hacer algo”, se repetía mientras preparaba lo básico para salir de urgencia hacia Tucumán. Al llegar, les dijeron a ella y a su hermana, que tenían que esperar unas horas porque Paola estaba en la morgue y había que realizarle una autopsia. También le dijeron que podían entrar sólo dos personas y que tenían que estar preparadas para lo que iban a ver. “¿Quién está preparado para ver a una hija muerta?”, exclama a Tiempo, Mariela.

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