Carballo ya tenía más acciones que Brito, pero menos votos. A diferencia del banquero que murió al estrellarse el helicóptero en el que viajaba, Carballo es considerado un “cerebro financiero” sin el roce político de su socio fallecido.

Carballo ocupa hoy la vicepresidencia, pero ese escalafón era una formalidad. Brito tenía el 17,37% de las acciones y el 19,37% de los votos; su cuñado cuenta con el 17,47% de las acciones y el 19,19% de los votos. “Con Brito a su lado, Carballo en los hechos tiene hace rato la conducción diaria y estratégica del banco. Y lo hace desde su lugar preferido dentro de la entidad: la mesa de dinero”, resaltó el diario Clarín.

Municipalidad de Salta

Respetado en el mercado financiero y considerado un “primus inter pares” entre los dueños de la city, Carballo compartían el poder con Brito dividiendo tareas: Brito era banquero y político y Carballo estaba todo el día en el negocio financiero. “Si hay abogados que tienen el código civil o penal en la cabeza, te puedo asegurar que Ezequiel tiene en la cabeza todas las circulares del Banco Central” comentó a Clarín un banquero que lo conoce desde hace décadas.

“Con Brito formaban la dupla ideal. Uno, Brito, era el audaz, el que tomaba riesgos y jugaba fuerte. Ezequiel el que se dedicaba a investigar tendencias en los mercados, a buscar los intersticios de las regulaciones para ganar dinero” señaló otro banquero. “La división de tareas fue decisiva para el crecimiento del banco. Brito tejió relaciones con la política al más alto nivel, sobre todo con gobernadores, y eso fue crucial. A partir del proceso de concentración del sector financiero y de la privatización de las bancas provinciales, el Macro pudo avanzar sobre la banca pública de Misiones, Salta, Jujuy y Tucumán”, resaltó el mismo diario.

Pero no solo era una cuestión de ensamble de piezas. El negocio de la banca provincial le dio combustible al Macro para crecer a pasos agigantados. Entre las varias explicaciones de ese proceso, una fundamental: el Macro heredó las funciones de “administrador financiero” de las provincias en las que desembarcó. En otras palabras, el Macro manejaba la plata de las provincias. Y algo no menor: por el banco pasa el dinero de los sueldos de los empleados públicos provinciales. Ocurre que como agente financiero, el banco tiene a su disposición la nómina de empleados públicos, las cuentas sueldo y, sobre todo, la línea directa con cada empleado para ofrecerle un préstamo (personal, prendario, hipotecario cuando son viables), una tarjeta de crédito…

La particularidad de estos créditos es que se otorgan con el preciado “código de descuento”: el banco se cobra la cuota antes de que el salario mensual llegue a la cuenta del empleado. Cero riesgo de incobrabilidad. Por eso mismo, las previsiones que tiene que hacer son bajísimas. El sueño de un banquero. Obtener plata a tasa cero para prestarla a una buena tasa de interés.

No siempre fueron armoniosas las relaciones personales entre Brito y Carballo. Hubo tensiones y riesgo de ruptura durante el segundo mandato de Cristina Kirchner. Por esos años la ANSeS ejerció sus derechos accionarios (heredados tras la estatización de las AFJP) y colocó accionistas en representación del 28.8% de las acciones que posee del Macro. Volviendo a las tensiones entre los socios, Carballo se tomó una licencia del banco entre 2012 y 2016. “En el medio se habló de separar activos. La operación se frenó cuando concluyeron que con esa división la ANSeS pasaría a convertirse en el principal accionista”, destacó el medio.

En esos años de licencia laboral, Carballo repartió su tiempo entre Punta del Este y París, donde se dedicó a estudiar economía financiera. Tiene un piso cerca de la embajada argentina en una de las zonas más elegantes de la capital francesa. Caminando a la par de Brito en el mundo de los negocios desde 1978, Carballo también es accionistas de las varias empresas que fueron creando a lo largo de los años, en inversiones agropecuarias, inmobiliarias y energéticas.

Si bien el Macro abrió su capital y sus acciones cotizan acá y en Wall Street, el banco no perdió su impronta familiar y la presencia de los apellidos Brito y Carballo se continúa en el directorio con hijos de ambos.