miércoles 22 de mayo de 2024
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Padres salteños desaparecidos | Legisladora porteña conoció la casa donde fue secuestrada cuando era bebé

«Esta casa es la foto de los tres que nunca pudimos tener”, declaró Victoria Montenegro. Sus padres, Roque e Hilda, huyeron de Salta debido la persecución a la que fueron sometidos por ser militantes. Se instalaron en Buenos Aires y fueron secuestrados en febrero de 1976.

“Siempre supe que habíamos habitado una casa con mis papás, pero no sabía qué casa era, nunca la había visto y me costaba mucho averiguarlo” declaró la hoy legisladora porteña. Hablaba de la casa donde militares y policías la secuestraron en 1976 junto a su papá y a su mamá, cuando ella tenía apenas un par de semanas de vida. “De sus padres no supo más nada hasta mediados de los 2000, cuando el cuerpo de Roque Montenegro fue identificado. A ella se la apropió el jefe del operativo, el represor Herman Tetzlaff; conoció su verdadera identidad décadas después. Y hace poco sumó otra pieza a su rompecabezas: descubrió, por fin, el lugar en donde ´por única vez´ sus padres y ella fueron familia”, destacó en su edición de hoy el diario Página12.

El mismo medio agrega que Montenegro recuperó su verdadera identidad en julio de 2000 y que había aportado una muestra de su sangre en 1993, instada por el juez Roberto Marquevich, en cuyo juzgado de San Isidro corría la investigación de una denuncia radicada por Abuelas de Plaza de Mayo sobre la posibilidad de que Victoria, por entonces María Sol Tetzlaff, no fuera hija del militar retirado del Ejército y su mujer. La actual legisladora había sido apropiada y sus padres, Roque Montenegro e Hilda Pérez, permanecen desaparecidos.

“Con el tiempo, fue abrazando a su historia: con ayuda de la familia biológica –tíos y tías maternos y paternos– supo que había nacido a fines de enero de 1976, no en mayo, como figuraba en la partida de nacimiento falsa con la que contaba el matrimonio Tetzlaff-Eduartes. Que su mamá y su papá eran dos jóvenes salteños –18 y 20 años, respectivamente–, militantes del PRT-ERP que habían llegado a Buenos Aires escapando del Operativo Independencia, que vivieron los unas semanas en ´una casa en William Morris´ de la que fueron secuestrados el 13 de febrero de 1976. Una historia a la que ´siempre le faltó la precisión de la casa” destaca el mismo medio.

Padres salteños

Roque Orlando Montenegro e Hilda Ramona Torres eran salteños, de Metán. El primero había nacido el 16 de agosto de 1955 y era el menor de ocho hermanos. Para su familia era el «Toti» y durante su niñez conoció a Hilda o, simplemente, «Chicha». Siendo adolescentes integraron un movimiento de Boy Scouts, comenzaron un noviazgo y juntos empezaron a militar en la Juventud Peronista.

«Al igual que muchos jóvenes metanenses, se vincularon luego a Luis Eduardo Rizo Patrón, un profesor de matemáticas llegado desde Santiago del Estero que era amigo de Mario Roberto Santucho, uno de los fundadores del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y comandante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), organizaciones a las que los dos jóvenes se sumaron junto a varios integrantes de la familia Torres Cabrera», recordó Germán Ulrich en un largo artículo publicado por el sitio Haroldo en marzo de 2018.

A partir de septiembre de 1974 la escalada represiva se intensificó. Hilda fue detenida en Tucumán y luego liberada, pero tras las persecuciones originadas por el Operativo Independencia en Tucumán, Hilda junto a Roque partieron hacia Buenos Aires donde siguieron militando y se establecieron en una casa de William Morris, en el partido bonaerense de Hurlingham. El 31 de enero de 1976 nació Hilda Victoria Montenegro Torres en el Hospital Israelita de Buenos Aires y unos pocos días más tarde, el 13 de febrero, los tres fueron secuestrados por una patota encabezada por el coronel Herman Tetzlaff.

Tras torturar y asesinar a sus padres, Tetzlaff se apropió de la bebé, la inscribió con el nombre de María Sol con un certificado falso y la crio como hija propia en el barrio porteño de Lugano. Victoria conoció su verdadera identidad en julio de 2000 y se convirtió en la nieta recuperada número 95.

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