En primera persona | Recuerdos de Urtubey y la Reforma Constitucional del año 2003

El gobernador afirmó que no hizo nada para cambiar la Constitución que le permitió ser gobernador 12 años y el historiador Gregorio Caro Figueroa reaccionó. En esta nota rememora los días en que Urtubey trabajó por la reforma hecha a medida de J.C. Romero.

El gobernador Juan Manuel Urtubey acaba de afirmar: «Yo no cambié la Constitución para ser gobernador 12 años». A quince años de aquella reforma, Urtubey ahora admite que le parece «fuerte» que solo dos personas hayan gobernado la provincia en 24 años. Una de esas dos personas, es él.

Este olvido del gobernador se cura recordando su activa participación a favor de esa reforma de la Constitución. No se trata de hacer conjeturas ni recurrir a interpretaciones. La mejor refutación de lo que ahora dice Urtubey es lo que dijo el propio Urtubey, y quedó escrito, en aquella Convención, que aprobó esa reforma express.

Aquel día dijo, refiriéndose a los convencionales de “Unidos Por Salta” que nos opusimos a esa reforma: “Lamento la ausencia de ese frente democratizador como lo llamó el presidente de este bloque (Walter Wayar), que más que frente democratizador hace acordar a la Unión Democrática”, coalición que en 1946 fue opositora al peronismo.

Urtubey acusó a quienes nos opusimos a esa reforma apelando a una retórica de barricada: “Es estimulante escuchar cómo después de haber sido los responsables de las principales tropelías en contra de la Constitución y de los derechos humanos en la Argentina hoy la quieran defender”. Dijo que oponerse a las ambiciones de Romero era “una actitud golpista” e intolerante.

Esta gente, añadió refiriéndose a la oposición de “Unidos por Salta”, “ha sido la que ha justificado jurídicamente los regímenes más autoritarios de la historia argentina, hoy nos viene a dar una clase de democracia y Constitución”.

En “Unidos por Salta” había convencionales peronistas, del Partido Renovador, de la Unión Cívica Radical, del Movimiento de Integración y Desarrollo y a independientes, entre ellos algunos que estuvieron presos y exiliados durante el «proceso». Estaban también los convencionales del Partido Obrero a cuyos dirigentes no se puede adjudicar complicidad con aquella dictadura.

En 2007, como gobernador, Urtubey ofreció o incluyó en su gabinete a dirigentes del Partido Renovador y a peronistas críticos de Romero y de su régimen. Un ejemplo por el lado del Partido Renovador es el de Julio César Loutaif; por el peronismo Manuel Pecci, Normando Arciénaga, por el MID a Gustavo Barbarán.

El sábado 30 de agosto de 2003, a las once y media de la mañana, comenzó en la Legislatura de Salta la maratónica sesión de la Convención Constituyente convocada para reformar el artículo 140 de la Constitución de la Provincia. El único propósito de esa reforma fue habilitar un tercer mandato del gobernador y vicegobernador de la Provincia.

Un convencional oficialista sintetizó el objetivo de esa reforma, o de “esa voluntad de interpretar el artículo 140”: “Esta es la discusión de fondo, queremos habilitar una candidatura”: la de Juan Carlos Romero y la de Walter Wayar. Abrir el camino a la reelección indefinida era, según Kosiner, una necesidad. No se trataba de respetar la Constitución, sino de “recurrir al pueblo” y escuchar “a la voluntad soberana del pueblo”.

Para el oficialismo de Romero, esa reforma era necesaria, dijo López Arias, “porque en Salta y en el país hay muchas cosas para empezar a mejorar en serio, y no con discursos, la calidad de vida de nuestra gente”. Después de ocho años de gobierno, recién descubrieron que había que “empezar a mejorar en serio” la situación de la provincia.

Los convencionales del Partido Justicialista que tuvieron mayor participación en aquella reforma fueron Juan Manuel Urtubey, Manuel Santiago Godoy, Marcelo López Arias, Guillermo Martinelli (miembro informante del oficialismo), Pablo Kosiner y Sonia Escudero. El vicegobernador Walter Wayar, que votó por ese tercer mandato, fue convencional por Cachi y presidente del bloque del oficialismo que se presentó con el nombre de Frente Salteño.

En su discurso de cierre de la Convención, Wayar calificó a quienes nos opusimos a esa maniobra como miembros de “una minoría totalitaria y autoritaria” (sic), Añadió “Ha triunfado la verdad que la expresaba el Movimiento Nacional Justicialista. Esto quede claramente establecido”.

El pueblo nunca se equivoca, añadió Wayar. “El pueblo siempre acompaña mayoritariamente a la verdad, y la verdad estaba de nuestro lado, la ha consagrado el 50% de los votos”. El 50% dicta lo que es verdad. El otro 50% habita en el oscuro mundo de la mentira, o sea, que quien tiene el poder tiene la verdad y el que la posee está autorizado a gobernar sin limitaciones, por encima y en contra de la ley. Hoy la amnesia es un mal que aqueja a esos obedientes y disciplinados defensores de aquel atropello consumado por orden del entonces gobernador Juan Carlos Romero.

En síntesis: esta fue una reforma sin padre pero que, a lo largo de 24 años, sólo engendró dos únicos y privilegiados hijos y una vasta corte de entenados.-