A la caza del 2019/ Las ventajas y los límites de quienes aspiran a suceder a Urtubey

Un largo año político se echó a andar: empezó ahora, pero culminará con las elecciones a gobernador del 2019. Gustavo Sáenz,  Alfredo Olmedo, Miguel Nanni, Sergio Leavy y varios “U” aspiran a serlo.

Si congeláramos por un momento el escenario político provincial para tratar de identificar a las figuras y los espacios políticos que están dispuestos a disputar la gobernación, notaríamos que dos personas corren con ventajas sobre el resto: el gobernador Juan Manuel Urtubey quien, a pesar de lo que jura, buscará dejar un heredero en la provincia; y Gustavo Sáenz quien ya explicitó que desea llegar a ese rol.

Dejemos por un momento la explicación de porqué ellos corren con ventajas para detenernos en otras figura que ya se lanzan a la carrera. Alfredo Olmedo es uno de ellos y como tantas otras veces, asegura que ganara la contienda. Lo hace apelando a un moralismo anticuado y a veces caricaturesco que sin embargo, no deja de ser exitoso entre un sector de la población salteña convencida de que las novedades de los tiempos subvierten una salteñidad que en el pasado habría garantizado la armonía de la comarca.

Miguel Nanni no desalienta a sus seguidores cercanos cuando estos agitan las pretensiones del cafayateño que por un lado promete como horizonte el supuesto apego del radicalismo a la institucionalidad, mientras en el plano económico sugiere que el populismo siempre latente en Salta y en el país se supera con políticas económicas que superen los beneficios que ese populismo peronista distribuye con fines clientelistas. Ahí radican sus críticas contras la economía del PRO, aunque el partido del presidente Macri ha logrado algo que deja en desventaja a cualquier radical con pretensiones de encabezar una lista poderosa: ese algo es haber desplazado a la UCR en la dirección ideológica y política de un frente de gobierno y, por ende, del manejo de los recursos del Estado que siempre juegan en una elección, con lo cual, cualquier intento de rebelión radical corre el riesgo de convertirse en una expresión electoral testimonial.

El actual legislador nacional y sorpresa electoral de las legislativas de octubre, Sergio Leavy, también se anota. Muchos le reconocen potencialidad electoral: su procedencia del interior, el hecho de que su figura aun pueda crecer en conocimiento y en valoración positiva, más las encuestas que muestran que en Salta las figuras del kirchnerismo nacional poseen una valoración superior a las macristas, les da la razón a los optimistas de Leavy; aunque estos olvidan también que sin la conformación de equipos técnicos que le permita al tartagalense pensar la provincia, más un equipo político que pueda identificar oportunidades electorales, una figura emergente puede terminar siendo un excelente candidato a vice gobernador más que un potencial gobernador.

De allí entonces las ventajas del espacio que conduce Urtubey y Gustavo Sáenz de cara al 2019: el control del Estado provincial y municipal que les otorga recursos para organizar un conglomerado político–administrativo capaz de responderles desde aquí hasta el propio año 2019.

Es cierto que Urtubey corre con ventajas en términos materiales por la propia importancia del Estado provincial, pero no es menos cierto que el jefe comunal ya aprovecha el desgaste propio de una década de gobierno “U” y el hecho de que las figuras de ese espacio que se anotan para el 2019 no gozan de gran crédito político entre los salteños.

Ello explica que todas las encuestas que dan vuelta por los despachos gubernamentales muestran que la imagen del jefe comunal capitalino está muy por encima de los hombres que desde el Grand Bourg aspiran a ser gobernador. Hombres que ahora deben estar tomando conciencia de que a largo plazo, es muy malo convertirse en soldados de generales que buscando ser obedecido sin discusión alguna, terminan exigiendo a sus subordinados un tipo de docilidad que apagan el carisma personal y ablanda los músculos que permiten liderar grandes empresas políticas.