El ministro de Economía afirmó que nunca compró indumentaria en Argentina y atribuyó los altos valores a años de protección sin beneficios para los consumidores. La Cámara de la Indumentaria respondió que el gobierno tiene responsabilidad en la formación de precios mediante la alta tasa de interés.
El enfrentamiento entre el gobierno nacional y el sector industrial escaló esta semana tras las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien cuestionó los precios de la industria nacional y particularmente los de la indumentaria. En una entrevista con Radio Mitre, el funcionario afirmó: «Nunca compré ropa en la Argentina, porque es un robo». Caputo responsabilizó a un modelo político que protegió durante años a la industria local sin que esa protección se tradujera en beneficios para los consumidores.
El presidente de la Cámara de la Indumentaria (CIAI), Claudio Drescher, rechazó las acusaciones y señaló que el gobierno tiene responsabilidad en la formación de los precios del sector mediante la alta tasa de interés. Las cifras del sector contradicen los argumentos oficiales: las ventas de indumentaria registraron números negativos durante 2024 y en 2025 solo tuvieron un bimestre positivo entre febrero y marzo con un 1,2%, antes de volver a caer. En la última encuesta de la CIAI, siete de cada 10 industriales reportaron caídas en sus ventas y la mayoría identificó la falta de demanda como el principal problema del sector.
El ministro planteó una hipótesis controversial al sostener que si los argentinos hubieran destinado menos recursos a pagar ropa y calzado, podrían haber usado ese dinero en el consumo de otros rubros. Sin embargo, los datos muestran que el consumo cayó por el derrumbe del poder adquisitivo del salario, que pasó de ser el más alto en dólares a nivel regional a ser el más bajo de la nómina en pocos años.
La presión sobre el poder de compra de las familias se incrementó por el aumento de servicios públicos que se encarecieron casi un 500% desde la asunción de Javier Milei, con autorización del gobierno. Los alquileres también impactaron en la capacidad de consumo al representar entre el 40% y el 50% de los ingresos de los inquilinos.
Los precios de la ropa habían desacelerado a partir del año pasado como consecuencia del enfriamiento de la economía, tras varios años en los que el valor de la indumentaria creció por encima del promedio de la inflación.



