Instituto Balseiro/ Dos estudiantes salteños aportan testimonios sobre cómo se forma la elite física y nuclear del país

Los salteños Micaela Kortsarz y José Quinteros del Castillo, los dos primeros de izquierda a derecha. Foto: La Nación.

En 62 años de existencia se recibieron 715 licenciados en Física, 372 ingenieros nucleares, 91 ingenieros mecánicos y nueve en telecomunicaciones cuya primera promoción fue en el 2015.

Es la institución educativa más prestigiosa del país, es público y gratuito, y forma profesionales en cuatro carreras de grado y siete de posgrado. El Balseiro es conocido también por ser el destino de no pocos estudiantes salteños que en los últimos años se hicieron conocidos por formar parte del taller “Física para todos” que el profesor de la U.N.Sa. – Daniel Córdoba – dicta en las instalaciones del IEM. De allí que cualquier informe periodístico que bucee en el funcionamiento de esa institución que dicta clases personalizadas gracias un plantel docente que cuenta con hasta diez profesores por cada 45 alumnos; deba toparse con un o una salteña.

Ocurrió hoy en una nota publicada por el diario La Nación. Y es que a la hora de relatar cómo se forma la elite de la Argentina en materia física y nuclear, ese medio recurrió a seis alumnos que compartieron su visión de la vida en el Instituto. Dos de esos estudiantes son salteños. Una de ellas fue Micaela Kortsarz (de Salta, licenciatura en Física Médica) quien relató que un principio se sorprendió con los laboratorios y el nivel de los profesores, «súper disponibles para ayudarte en lo que necesites», aun un domingo a la mañana.

El otro salteño consultado fue José Quinteros del Castillo, quien sigue la carrera de ingeniería en Telecomunicaciones. José admitió que cuentan con grandes facilidades para cursar en el prestigioso Instituto pero que las mismas se pagan con un nivel de exigencia inédito. «Los contenidos de un semestre de mi carrera previa me sirvieron para una semana y media de cursada», declaro. Cuando a todos los estudiantes le consultaron si se sentían privilegiados, todos responden que sí.: «Es como un colegio militar para la cabeza. Te enseñan a ser autónomo», graficaron.

La cuestión de las facilidades se relaciona con el hecho de que para entrar no hay límites de edad, tampoco restricciones de nacionalidad y todos los ingresantes reciben becas de 12.000 pesos para cubrir gastos de alojamiento y alimentación con vacaciones pagas en enero, julio y una semana por semestre. Eso sí, el ingreso depende de tener aprobados dos años de una carrera afín, rendir un examen escrito con problemas de mecánica, hidrostática, electricidad, óptica y cálculo diferencial, y participar de una entrevista personal. Además, a cambio del 15% del valor de la beca, los estudiantes pueden alojarse en los pabellones.