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La columna de Sandra Carral-Garcín | El impacto disruptivo latente del nitrato de amonio: estudios del caso AZF de Toulouse

En septiembre del 2001, una catástrofe industrial ocurrió en la ciudad francesa de Toulouse al estallar 300 toneladas de nitrato de amonio: el producto que en Salta produce la empresa Nitratos Austin S.A.

En setiembre de 2001 ocurrió una gran explosión en la planta AZF (AZote Fertilisants) de la empresa Grande Paroisse, perteneciente al grupo Total-Fina-Elf. 300 toneladas de nitrato de amonio estaban almacenadas para su expedición a otras fábricas del grupo. Varias horas después de la explosión, una nube naranja, presumiblemente tóxica, cubrió la ciudad de Toulouse (la planta estaba ubicada a 5 kilómetros). En las primeras 24 horas, se contaron 30 víctimas fatales y más de 3.000 heridos, siendo considerables los daños edilicios y en otros establecimientos. Se condenó a la empresa y a su entonces director por homicidios involuntarios.

Más de 2.300 millones de euros fueron pagados en indemnizaciones. Según el sitio azf.fr, la creación de un Comité de Seguimiento de las Víctimas -CNSV- bajo la presidencia del Ministerio de Justicia, permitió garantizar la expresión de las víctimas y la equidad de la reparación. Todo fue organizado para simplificar los mecanismos y procesos de indemnización, incluyendo a las víctimas que no estaban aseguradas. El siniestro, por su carácter excepcional, dio lugar al reconocimiento de un “prejuicio suplementario específico” que consideró el aspecto colectivo, duplicando la indemnización de los heridos más graves y de las familias enlutadas.

En relación con las consecuencias de esta tragedia en la salud de la población, interesa abordar un programa que fue implementado y financiado por el Institut de Veille Sanitaire -Instituto de Vigilancia Sanitaria-, una agencia gubernamental francesa de vigilancia epidemiológica nacional. Este programa tuvo 3 objetivos: 1- analizar los efectos en la salud, a corto y mediano plazo, de la contaminación producida en el aire, agua y suelo (contaminación secundaria); 2- identificar problemas de salud que requirieran especial atención; 3- investigar los efectos directos e indirectos a largo plazo sobre la salud de la población.

Siendo esta catástrofe un desastre industrial que afectó a trabajadores, empresas, escuelas y edificios, se pusieron a punto varios sistemas de vigilancia. Uno de los ítems importantes para el diseño del programa fue “definir” a las víctimas, es decir, considerar sólo a las víctimas del siniestro o tener en cuenta a toda la población en la región circundante.

Se concluye de dicho estudio que son necesarias la anticipación y preparación antes de que estos desastres ocurran. Se recomienda que la evaluación de los potenciales efectos y la vigilancia epidemiológica estén previstas antes de la ocurrencia de las catástrofes, porque se trata de un trabajo multidisciplinario donde varias instituciones y categorías de personas diferentes, que tienen limitaciones temporales, deben ser comprometidas a actuar. La investigación también es necesaria en la disponibilidad y validación de indicadores de salud mental, incluyendo los desórdenes postraumáticos.

En relación con las investigaciones a corto plazo, fueron obtenidos datos en relación con los contaminantes emitidos, aportados por la propia empresa y el departamento de bomberos, también siendo algunos de ellos medidos en el aire y el agua por la red local de monitoreo y de instituciones oficiales. Sus efectos fueron considerados según bibliografía y bases de datos.

La exposición de la población a los agentes tóxicos fue estimada con modelos matemáticos que incluyeron los datos recolectados por los expertos en meteorología. También, en relación con la contaminación del suelo, fueron estimados con este tipo de modelos, los efectos por ingestión directa (o exposición indirecta) de productos agrícolas -frutas y verduras-.

Completando la detección de problemas de salud detectados a corto plazo, en la semana de la tragedia fueron recolectados datos obtenidos a partir de una red centinela de 40 médicos generalistas y 17 pediatras en Toulouse. Tales efectos consistieron en problemas de salud mental y los previstos por contaminación con la nube tóxica y la explosión (problemas respiratorios, oculares y de oído). También se incluyeron síndromes  de efectos en la salud no esperados. El Centre Antipoison -centro regional para la información sobre intoxicaciones- fue utilizado como sistema de alerta para relevar todo caso de intoxicación con probable relación con el evento. El comité médico regional informó los casos de interrupciones de embarazos por causas médicas. Se cotejaron las prescripciones de psicotrópicos y los certificados médicos describiendo lesiones debidas a la explosión, datos aportados por las autoridades de la seguridad social durante los 3 meses seguidos al siniestro. Una investigación específica fue llevada a cabo en cada hospital en el área y en hospitales ubicados en un radio de 300 kilómetros para chequear todo deceso secundario en el grupo de 590 personas que fueron admitidas en el hospital por lesiones inmediatamente después de la explosión. También se recogieron datos de un proceso sistemático de control en ojos y oídos en niños en edad escolar durante los 2 meses seguidos al siniestro. Datos en relación con los casos de cardiopatía isquémica aguda recolectados del registro regional, a más de 1 año del evento, también fueron incluidos en el estudio.

En cuanto hace al estudio de los efectos en la salud a largo plazo, fueron considerados en el conjunto de la población independientemente de si se había o no requerido asistencia médica. Estudios específicos fueron definidos para trabajadores, estudiantes y población en general.

En el grupo de trabajadores, se consideró a aquéllos que estuvieron trabajando en el área metropolitana de Toulouse el día de la explosión, en un radio menor a 3 kilómetros (lo que se considera como zona próxima). Este grupo fue estimado en 20.000 personas. Otra muestra de 30.000 trabajadores, estratificada según sector de actividad y tamaño de compañía, fue seleccionada de forma randomizada dentro del resto del área metropolitana de Toulouse. Los datos se recogieron a partir de un cuestionario administrado por el médico a cargo en cada compañía. El síndrome de estrés postraumático fue evaluado utilizando el Impact Event Scale-Revised. 50.000 formularios fueron enviados un año después de la explosión. 13.374 cuestionarios completados fueron recibidos. La tasa de participación de los trabajadores fue estimada en 34%. Para estimar posibles efectos de enfermedades por intoxicación y problemas de salud mental, se les solicitó la participación en un estudio de 5 años de duración, siendo 3.006 los trabajadores que aceptaron el seguimiento.

Con el balance de 1 niño fallecido, 100 escuelas dañadas, siendo 5 de ellas enteramente destruidas, era necesario estudiar los efectos en los niños. Uno de los estudios fue llevado a cabo (9 meses después de la explosión) dentro del marco del International Health Behaviour in School-aged Children Study, organizado por la Organización Mundial de la Salud. Se cubrió el área de Toulouse más 700 niños en edad escolar de la “zona próxima”.  Otro estudio, a 16 meses de la explosión, incluyó una muestra de alumnos de la zona próxima y del área de control en el norte de Toulouse. Participaron 100 niños entre 10 a 13 años.

Este Humanity Impact Assessment Programme -Programa de Evaluación de Impacto en la Humanidad- abordó también, 18 meses después de la explosión, un estudio sobre personas mayores de 18 años que residían en Toulouse durante el siniestro. Una muestra de estratificación randomizada de 2.206 casas y departamentos (1.470 en la zona próxima y 736 en el resto de la ciudad) fue seleccionada sobre la base de datos del censo de 1999. 1.191 personas en total respondieron personalmente la encuesta.

Concluyendo esta sintética traducción del estudio* citado a continuación, reitero las recomendaciones realizadas en el mismo, en cuanto a la importancia de la previsión del impacto en las personas de ciertas actividades industriales, sobre todo en el caso de aquéllas con mayor riesgo disruptivo, como es la producción del nitrato de amonio -NH4NO3-, materia prima para explosivos y fertilizantes. Cabe agregar que en Salta, ciudadanos del colectivo ambientalista de Vecinos Autoconvocados de la Cuenca del Río Juramento, que se opone a una fábrica de este tipo de productos, está siendo objeto de una demanda por daños y perjuicios por parte de la empresa NASA -Nitratos Austin S.A.-. Hasta el momento, la justicia salteña ha fallado a favor de la consecución de este proyecto.

Bibliografía:

*Assessing post-disaster consequences for health at the population level (2007): experience from the AZF factory explosion in Toulouse

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2465629/

Grande Paroisse. Nos actions. L’indemnisation des victimes

https://www.azf.fr/lindemnisation

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