La ingeniera Sandra Carral Garcín afirmó que el local gastronómico ubicado en barrio San Cayetano continúa funcionando sin controles ambientales. Aseguró que las emanaciones provocaron síntomas respiratorios en ella y en otros vecinos alrededor de 100 metros.
La denuncia contra “Mola Hamburguesa” se arrastraba desde enero de 2025, cuando se advirtió que los extractores del local arrojaban emisiones sin filtrado al espacio público. Según Carral, la situación no sólo generaba “malos olores” sino también impactos físicos. “Yo tengo signos de inflamación de glotis, una reacción anafiláctica que me explicó el médico, con sensación de ahogo”, expresó en el programa Cuarto Oscuro de FM La Plaza 94.9.
La vecina sostuvo que, junto a otros dieciséis residentes de la zona, presentó notas en abril y junio de este año para solicitar la clausura definitiva del comercio. “El local sigue funcionando y sigue contaminando”, lamentó. Incluso detalló que tras una clausura temporal en febrero del año pasado, se había registrado una mejora en la calidad del aire, lo que confirmaría la relación entre la actividad de la hamburguesería y los problemas de salud.
En cuanto al proceso de producción, Carral remarcó que los extractores originales “no tenían filtros ni chimenea” y que las emisiones de aceites y cocciones “pasaban directamente a la vía pública”. Posteriormente se colocaron filtros y chimeneas, pero la entrevistada aseguró que las emanaciones continuaban llegando a más de 100 metros del local, dependiendo de la dirección del viento.
“Los estudios demuestran que una cocción de 30 minutos puede liberar compuestos como acetaldehído, considerados residuos peligrosos. Es lo mismo que inhalar emisiones de un automóvil”, explicó, y criticó que la Secretaría de Ambiente provincial desestimara los riesgos al clasificar las emanaciones como simples “grasas y aceites comestibles”.
La denunciante también cuestionó la habilitación comercial del local. Indicó que fue autorizado como “sandwichería de bajo impacto ambiental” bajo un régimen simplificado, sin estudios de impacto ambiental ni de higiene y seguridad. Según detalló, la parcela tiene unos 123m² y el local registrado 60m². Funciona de cinco de la tarde hasta la una de la mañana, seis días por semana, con producción continua de humo y olores.
Carral aseguró que los intentos de fiscalización municipal resultaron ineficaces. “Los inspectores vinieron en julio, justo en momentos de máxima contaminación, y luego recibimos un mail donde decía que no había olores ni molestias. Es imposible que no se hayan percatado”, denunció.
Finalmente, afirmó que su salud empeoró en los últimos meses: “Ahora ya estoy a nivel de congestión pulmonar, con exudaciones de sangre al toser. Eso demuestra que hay una irritación que está dañando los pulmones”, lamentó.
La entrevistada señaló que existe una revocatoria de la habilitación de la hamburguesería y que, sin embargo, el local seguía operando “con el conocimiento de la justicia, del municipio y de Ambiente de la Provincia”. “No se entiende por qué continúan funcionando. Hay normas claras y hay derechos que deben resguardarse”, concluyó.

