(VIDEO) Lanzaron un documental sobre la mina de azufre cerrada por la dictadura en Salta

Se titula “Mina La Casualidad: una historia que no muere”. Fue producida por descendientes de trabajadores del proyecto minero que cerró el 22 de noviembre de 1979 por José Alfredo Martínez de Hoz, ministro de economía de la Junta Militar.

Con el deseo de volver a sus hogares y a la tierra donde nacieron, quienes habitaron el lugar y sus descendientes organizan todos los años un viaje para reconectar con su pasado y su cultura. Se trató de la planta de azufre más grande del país y que de la noche a la mañana fue cerrada por un decreto de la dictadura militar.

Un buen libro sobre La Casualidad fue escrito por el periodista y revisionista histórico Daniel Parcero. El mismo se presentó en Salta en agosto del año pasado. Allí el autor contó que revisando documentos del gremio ATE se encontró con material que daba cuenta de la mina que hoy en día un campamento abandonado en la alta montaña.

Municipalidad de Salta

Según la reconstrucción que realizara en el trabajo, la historia de la mina se inició en 1940 con el hallazgo casual de azufre en 1947. El 50% de la empresa fue adquirida por la Dirección General de Fabricaciones Militares y en 1952 el total del paquete accionario fue adquirido por el Estado nacional y la firma pasó a llamarse Establecimiento Azufrero Salta. Cerrada en 1955 con la caída del gobierno de Perón, muchos de los “obreros sindicalistas son perseguidos, son despedidos. Pero la Mina sigue funcionando y cuando se recupera la democracia en 1973, primero con el periodo de Cámpora, y después con el principio de Perón, vuelven a sindicalizarse los trabajadores, consiguen mejores condiciones de trabajo frente a la precariedad que había vuelto a instalarse en la mina, pero sorpresivamente, cuando cae el gobierno, casi tres años después aparece un decreto de Martínez de Hoz por el que se cierra la mina con aquel argumento que tenía la dictadura de que había que achicar el Estado para agrandar la nación».

Parcero recordó que cuando se cerró la mina vivían entre 3 mil y 3.500 personas, y alrededor de 600 hombres eran azufreros. “No soy historiador, soy revisionista, así que fui a buscar los testimonios de quienes todavía viven, que nacieron en la mina, crecieron en la mina y que de la mañana a la noche, aquel 22 de noviembre, ya con la Gendarmería instalada en el campamento tuvieron que irse, de la Estación Caipe, que estaba ahí cerquita, que es por donde pasaba el tren que transportaba el azufre a la ciudad capital”.

Las ruinas del campamento se ubican a 5 mil metros sobre el nivel del mar en el departamento Los Andes, casi en el límite con Chile y a más de 500 kilómetros para llegar al campamento de La Casualidad. En los últimos años se volvió una referencia constante de ex trabajadores, ex habitantes y descendientes, que desde 2005 regresan a ese lugar a recordar y honrar a sus muertos.

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