Pésimo policía, peor padre | Condenado por coordinar transporte de cocaína con su hijo en el norte salteño

El sargento estará 6 años y 6 meses en prisión. Coordinaba el traslado de 12 kilos de cocaína desde Aguas Blancas hacia Orán. La droga era transportada en un vehículo conducido por su hijo que había evadido tres controles antes de ser apresado.

El sargento Jesús Antonio Vera llevaba 18 años de servicio en la fuerza provincial. Fue condenado como coautor del delito de transporte de estupefacientes agravado por su condición de funcionario público. Su hijo Mauricio había sido condenado el 6 de abril pasado a una pena de 4 años y 6 meses tras un acuerdo pleno homologado. Fue hallado culpable de transporte de estupefacientes, resistencia a la autoridad (tres hechos) y privación ilegítima de la libertad.

La investigación contra padre e hijo había comenzado el 15 de abril de 2025 en la que se advertía sobre el funcionamiento de una organización narcocriminal integrada por narcotraficantes y miembros de distintas fuerzas de seguridad. A partir de tareas de inteligencia y vigilancia, la fiscalía identificó al sargento Vera como uno de los integrantes de la estructura investigada. Con autorización del juez de garantías de Orán, Gustavo Montoya, se dispuso la intervención telefónica del imputado.

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La pesquisa avanzó de manera decisiva el 6 de junio de 2025, cuando Mauricio Vera fue detenido. El joven conducía un automóvil Fiat Cronos por la ruta nacional 50 haciendo de remisero y acompañado por tres pasajeros. Al llegar a un control de Gendarmería Nacional instalado en el paraje “La Estrellita” desobedeció las órdenes de detención y escapó a alta velocidad. Fue entonces cuando comenzó la persecución que concluyó en inmediaciones de las calles 20 de Febrero y 9 de Julio de Orán, donde el sospechoso abandonó el vehículo en un baldío luego de que uno de los neumáticos se reventara. Minutos más tarde, efectivos de Gendarmería lo detuvieron tras un rastrillaje en la zona. En el interior del automóvil se secuestraron 12 kilos de cocaína y una pistola calibre 9 milímetros perteneciente a su padre, el sargento Vera.

Dos meses después, el 7 de agosto de 2025, la fiscalía reunió nuevos elementos de prueba y solicitó la detención del policía. A diferencia de su hijo, quien acordó su responsabilidad mediante un acuerdo pleno, el suboficial decidió afrontar un juicio oral y público, en el que atribuyó exclusivamente a su hijo la responsabilidad por el transporte del cargamento.

Durante el debate oral, el fiscal Romero sostuvo que el episodio del 6 de junio representó el momento clave de la pesquisa. Por el secuestro de la droga, pero también por las conversaciones telefónicas interceptadas en ese momento. Según expuso el MPF, horas antes del traslado de la cocaína, Vera padre había coordinado distintos aspectos de la logística. Tras la persecución, padre e hijo mantuvieron comunicaciones telefónicas incorporadas como prueba en el juicio. En una de ellas, se dio el siguiente diálogo:

-Mauricio: Viejo.

-Jesús: Sí.

-Mauricio: Perdóname.

-Jesus: ¿Qué ha pasado?

-Mauricio: Perdoname, me jugué, me jugué.

-Jesús: ¡que (insulto) que sos Mauricio!

Ante ello, el policía preguntó: “¿Y te han pillado con algo?”. El joven contestó: “Ahí están los doce en el auto”.

La fiscalía también acreditó que la organización utilizaba mensajes en código para referirse al estupefaciente. Según surgió de los teléfonos analizados, se empleaban términos como “niñitos”, “juguetitos” o “camioncitos” para aludir a la droga.

Al fundamentar la condena, el tribunal consideró acreditado que el policía “tenía pleno conocimiento e intención de realizar la actividad ilícita atribuida” y que “las pruebas son concluyentes”. En la sentencia también remarcaron que el acusado ocupaba una posición de mando dentro de la organización y que sus allegados seguían sus directivas “también por su formación como personal policial”.

El tribunal rechazó los planteos defensivos que intentaron desvincularlo de los hechos y destacó que el propio contenido de las conversaciones telefónicas despejaba cualquier duda sobre el conocimiento que tenía respecto del cargamento de cocaína. Los magistrados subrayaron, además, la gravedad institucional de la conducta atribuida al imputado. “Vera era un oficial de policía y tenía como misión combatir la delincuencia”, señalaron al cuestionar que utilizara sus conocimientos y vínculos dentro de las fuerzas de seguridad para facilitar una maniobra de narcotráfico y “conducirse en los ámbitos delictuales”.

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