Es el propietario del galpón en el que se secuestraron 425 kilos de cocaína el sábado pasado. González se encuentra prófugo, pero la prensa empieza a posar sus focos en los antecedentes y negocios del hombre que se presentaba como empresario.
Tras un mes de investigación y vigilancias encubiertas, el sábado pasado Gendarmería allanó un galpón que parecía ser una gomería abandonada, aunque allí se encontraron 425 kilos de cocaína disimulados dentro de cubiertas de camión.
“Tres hombres fueron detenidos en la redada; la Justicia federal de Tartagal ya les dictó prisión preventiva. Sin embargo, estos detenidos están lejos de ser los verdaderos jefes en esta historia. Hay un prófugo, acusado de ser el auténtico jefe logístico detrás de esos 425 kilos, un nuevo nombre que irrumpe con fuerza en el mapa narco de la Argentina”, destacaron medios nacionales como Infobae.
Hacían referencia a Néstor Adrián González, un hombre de 61 años con domicilio en Salvador Mazz y que ahora se encuentra prófugo. La fiscal a cargo de las pesquisas, Lucia Orsetti, aseguró que González y otro hombre esperaban en una estación de servicio cercana, desde donde logró huir a minutos de realizado el operativo. Se cree que esté actualmente en Bolivia, donde González tendría sus conexiones más fuertes.
La droga incautada estaba marcada con el escudo de la automotriz Ferrari y el clásico cuño de un delfín. “Registrado en los rubros impositivos de alquiler de salón de fiestas, venta minorista en minimercados y también en el rubro inmobiliario, con el pago de su monotributo al día, la Justicia federal sospecha que González comanda una flota de camiones equipados con dobles fondos capaces de realizar cargas de gran tamaño desde el otro lado de la frontera” resaltó el mismo medio.
El destino del polvo atribuido a González todavía es incierto. “Podría ir hacia Córdoba, Tucumán, o bajar más al sur”, declararon al sitio mencionado algunas fuentes de la investigación. Se sospecha que el empresario -que estuvo preso por una vieja causa narco años atrás en un penal federal, donde trabajó en blanco por tareas menores- sería un socio mayoritario en el negocio. Con quién operaba -o quién le compraba- también es un misterio.
La casa de González fue allanada, así como una finca que sería de su propiedad y el domicilio de un camionero. Se encontraron varios celulares. Los teléfonos no son la única esperanza para Orsetti, con una investigación en la que también interviene el auxiliar Matías Aguilera: la ruta del dinero, el rastro patrimonial del prófugo, también es otra clave en la causa en su contra.

