Testigos aseguran que lo protagonizado por Federico y Ramiro López fue premeditado y alevoso. Los acusados habían mantenido un altercado con la víctima, María José Cabrera. Tras el primer impacto, el auto volvió a pasarla por encima.
El hecho por el cual están siendo juzgados Federico y Ramiro López ocurrió el 3 de diciembre de 2023, a la salida de Mágico, un local bailable de Campo Quijano. Según consta en la causa, el automóvil conducido por uno de los hermanos atropelló intencionalmente a María José Cabrera y, seguidamente, con colaboración de su hermano, se dio a la fuga. La víctima falleció días después en el hospital por shock séptico secundario a politraumatismo.
Los testimonios brindados ayer en la jornada de la audiencia fueron de una crudeza que estremeció a los presentes. Una vecina de la víctima, por ejemplo, contó que la noche del hecho encontró a Majo Cabrera a la salida del boliche. Conversaron y acordaron ir a la casa de otra amiga, en barrio El Portal. Dijo que advirtió que los acusados insultaban a Majo. Ella cruzó la ruta y desde ahí escuchó un impacto y vio que un auto blanco, chico, había embestido a Cabrera, que rodó por el piso. Pero eso no fue todo. La vecina aseguro que el rodado le pasó por encima con la rueda de adelante, después con la de atrás y se fue. Añadió que escuchó que dentro del auto gritaban varones y mujeres.
Otro de los testigos, vecino de barrio El Portal, contó que esa noche estaba durmiendo en su casa cuando escuchó el ruido de la aceleración de un auto, aparentemente con escape libre. Se levantó a mirar por la ventana y vio que un vehículo se retiraba de enfrente de su casa. A los dos minutos observó pasar un Fiat 128 blanco, con una persona sobre el capó. El vehículo paró, la persona cayó. El auto hizo marcha atrás, le pasó por encima y se fue. Inmediatamente se juntó un grupo de jóvenes alrededor de la víctima y poco después llegó la policía y la ambulancia.
Otro amigo de Cabrera relató que la noche del hecho se encontraba comiendo un sándwich en la plaza de El Portal cuando comenzó a salir la gente del boliche Mágico. Vio a Majo cruzando la calle. En ese momento pasaron dos autos haciendo mucho ruido. Giró para mirar y vio a su amiga en el piso, mientras los vehículos salían “matando”, primero uno blanco y detrás uno oscuro. El testigo señaló que el auto blanco dio la vuelta y él le arrojó una botella que impactó en una ventana. El rodado volvió y se bajaron chicas y muchachos a increparlo, pero en ese momento llegó un móvil policial que les ordenó dispersarse.
“Cada vez que escuchamos a los testigos es como volver a vivir la muerte de mi hermana”, manifestó Alicia Zárate a la sección local del diario Página 12. “Ella estaba indefensa en el suelo y ellos la vuelven a pasar y la rematan. Ninguno de los cinco que iban en el auto se bajó a ayudarla, se fugaron”, dijo. Alicia, como el resto de su familia, insiste en que los hechos evidencian “alevosía, violencia y odio hacia una mujer”, por lo que reclamó que el caso sea abordado con perspectiva de género. “Este crimen es atroz, no puede quedar como homicidio simple. Hubo intención de matar y total desprecio hacia la vida de una persona”, manifestó.
Está prevista la declaración de más vecinos de Campo Quijano y también de peritos del Gabinete de Medicina Legal y del Departamento de Criminalística del Cuerpo de Investigaciones Fiscales. El juicio es presidido por el juez Marcelo Rubio. Por el Ministerio Público interviene la fiscal Luján Sodero Calvet. La defensa está a cargo de Pedro Curotto y María de la Paz Saravia. Por la querella interviene Diego Torres.

