Los trastornos mentales que se incrementaron en Salta y el país producto de la pandemia

Una investigación del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA confirma lo adelantado por el director del Hospital Miguel Ragone de Salta sobre el incremento de los trastornos mentales generadas por la pandemia.

“La pandemia es un estresor multidimensional que afecta diversas áreas de la vida de las personas, obligándolas a un esfuerzo de adaptación mayor”, podría ser la síntesis de una nueva investigación del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA. La misma muestra que el 12,51% de los argentinos presenta riesgo de padecer un trastorno mental producto de las condiciones generadas por la pandemia.

“Varios estudios revelan el impacto de la pandemia en la salud mental en Argentina. Uno de ellos estudió reacciones emocionales durante la primera semana de cuarentena obligatoria establecida por el gobierno y obtuvo resultados que mostraron claros síntomas de ansiedad y depresión, especialmente en el grupo etario más joven, de 18 a 25 años. Se ha encontrado además al estudiar indicadores psicológicos durante tres subperíodos de cuarentena que la depresión había experimentado un aumento sostenido de un subperíodo al siguiente. La ansiedad rasgo, la ansiedad estado y el riesgo suicida registraron un aumento entre la segunda y la tercera extensión de la cuarentena y se mantuvieron durante la cuarta extensión”, resumió el sitio Infobae con respecto a la investigación de la UBA.

Esto se condice perfectamente con lo que ya había indicado el director del Hospital Miguel Ragone, Licenciado en Psicología Fernando Acuña. Lo hizo en el programa CUARTO OSCURO a mediados de octubre. El profesional recordó entonces que tras un año pandémico hubo un crecimiento exponencial de consultas de ese tipo. “Ahora nos toca a nosotros atravesar por lo que se denomina mundialmente la Cuarta Ola que es abordar problemas propios de la gente que atravesó problemas vinculados al COVID. Hay gente que estuvo internada mucho tiempo, familias que perdieron seres queridos y no pudieron hacer el duelo correspondiente.”, enfatizó. Interrogado sobre las consultas que más reciben en la institución que dirige, Acuña destacó lo siguiente: “Nosotros al ser un hospital especializado, seguimos atendiendo a todos los pacientes que entran dentro del diagnóstico de la psicosis o la esquizofrenia, pero hemos recibido muchos pedidos por problemas de ansiedad, trastornos del sueño o depresión y obviamente que es producto de la pandemia”, precisó.

Volviendo a la investigación de la UBA, allí se destaca que los estados de ansiedad prolongados en el tiempo deterioran la capacidad de las personas para buscar soluciones efectivas. “El retraimiento y la evitación suelen ser consecuencias de este sentimiento de baja autoeficacia y de peligrosidad del mundo externo, observándose la frecuente combinación de síntomas de la serie ansiosa y depresiva. Con respecto a esta última, la depresión puede parecerse mucho al duelo, la reacción emocional normal frente a la pérdida de un ser querido, al punto de ser necesario constatar dicha situación de pérdida para diferenciar un trastorno depresivo de un proceso de duelo. Quienes se encuentren transitando trastornos depresivos mayores requieren detección, tratamiento y seguimiento. Además, en personas ya afectadas por trastornos mentales, la exposición a un estresor multidimensional de la envergadura de la pandemia de COVID-19 puede agravarlos”.

Según los hallazgos develados por el estudio, las personas intentan lidiar con el malestar psicológico de diversas maneras. Algunas realizan una actividad física o deportiva, otras se involucran en actividades sociales, participan en alguna comunidad religiosa, una actividad comunitaria con fines altruistas, o solicitan ayuda a un confidente de su entorno, pareja, familiares o amigos. Sin embargo, otras personas utilizan medios para disminuir o atenuar el malestar psicológico que pueden involucrar el consumo de alcohol, la automedicación, las drogas ilegales y/o el aislamiento social.