El cuartel de Rosario de la Frontera quedó desierto por rechazo a la incorporación forzada de una persona denunciada por violencia de género.
Varios integrantes del Cuerpo Activo de los Bomberos Voluntarios de Rosario de la Frontera presentaron ayer su renuncia masiva en protesta por la imposición de un miembro con denuncias penales por agresión y violencia de género. «Nos quieren imponer a una persona con un pasado problemático», expresó uno de los bomberos que decidió dimitir ante la controversial medida.
La crisis desatada genera alarma en la comunidad, ya que la reducción drástica de personal imposibilita brindar asistencia en situaciones de emergencia. El estado del cuartel se agrava por el aparente abandono de las instalaciones, según señalaron fuentes internas replicadas por El Tribuno.
Hasta el momento, las autoridades no se han presentado para evaluar la situación ni ofrecer soluciones al conflicto, lo que profundiza la incertidumbre sobre la continuidad del servicio esencial para la localidad. La falta de respuesta oficial aumenta la tensión en un contexto donde la seguridad pública podría verse seriamente comprometida.

