«Solo quiero recuperar el tiempo perdido» | A dos años de la liberación del «perejil» del caso más impactante de Salta

Santos Clemente Vera estuvo diez años preso por el crimen de las turistas francesas ocurrido en 2011. Pero era inocente. En una entrevista, relató el infierno de la cárcel, el apoyo incondicional de su familia y su actualidad como padre y esposo.

Este 11 de diciembre se cumplen dos años de la liberación de Santos Clemente Vera, quien a pesar de ser inocente había sido condenado a prisión perpetua por el crimen de las turistas francesas cometido en 2011 en la quebrada de San Lorenzo.

El salteño, de 47 años, brindó una entrevista a Infobae donde recordó su padecimiento en la cárcel, el sufrimiento de sus padres y el apoyo de su esposa, luego de ser considerado como un «perejil» de una causa que todavía no ha sido esclarecida.

Municipalidad de Salta

«Mi perro se perdió por salir a buscarme, mi caballo se murió y perdí a cuatro seres queridos», dijo, en referencia a sus hermanos Celedonio y Antonio y sus padres.

En la misma entrevista, Vera aseguró que «la cárcel es peor que el infierno». «Había muchos compañeros que no veían a su mujer y a sus hijos desde hacía años, y eso los llevó a intentar suicidarse. Pero por suerte yo siempre tuve el apoyo de mi esposa. Ella siempre creyó en mí. Si hoy estoy vivo es gracias a ella», dijo.

Recordó que durante el primer año y medio de cárcel estuvo en una celda «de 1,5 por 1,5 metros, sin ventanas, cerrado con una puerta de chapa». Fue amenazado por el resto de los presos y los guardias le aseguraron que su vida corría peligro por ser un «mediático».

Todo cambió cuando Vera comenzó a relacionarse con los demás reclusos. Se volvió un referente a quien los demás acudían en momentos de angustia. «Viví en carne propia la desesperanza. Presos jóvenes con sentencias cortas que se autolesionaban y se derrumbaban anímicamente frente a la culpa, la impotencia o la soledad», dijo.

Beatriz, su esposa, fue su apoyo más importante. Hoy viven juntos y cuidan a sus hijos, algunos nacidos durante el período de reclusión de Vera. «Ella siempre creyó en mi inocencia, me conocía bastante bien y sabe quién soy. Ni preguntó qué pasó», dijo.

Hoy, Santos Clemente Vera reconoce que disfruta de la rutina familiar. «Del día a día, de compartir con mis hijos y mi mujer, de estar en contacto con la naturaleza, escuchar del sonido de los pájaros y andar a caballo por el campo. Solo quiero recuperar el tiempo perdido con mi familia, y no perder el tiempo en tribunales», dijo, en relación a posibles denuncias por resarcimientos.

«El apoyo de mi familia me salvó. Lo vi en la cárcel una y otra vez: quienes no tenían sostén se derrumbaban. Ahora es momento de devolverles todo lo que mi mujer y mis hijos hicieron por mí», aseguró.

Otras noticias