El ex funcionario del gobierno de Juan Manuel Urtubey contó en exclusiva la negociación para que el líder de los Redonditos de Ricota pudiera presentarse en nuestra provincia.
La muerte del Indio Solari impactó en todo el país, y los salteños recordamos las veces que pudimos recibirlo para sus recitales con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, en 2009 y 2011.
En Cuarto Oscuro, de FM La Plaza, el programa de radio de CUARTO, pudimos hablar con Juan Pablo Rodríguez, uno de los políticos salteños más importantes de la gestión de Juan Manuel Urtubey, quien además fue el motor de los dos recitales que Solari brindó con Los Fundamentalistas.
«Urtubey gana las elecciones en 2007 y yo durante el 2008 estuve fuera del gobierno. Yo no soy ni era fan del Indio Solari, ni tampoco conocía mucho de su arte y de la movida que generaba. Y estando afuera del gobierno vi las repercusiones del recital en Tandil en 2008. Estaba viendo TN, vi eso, vi esa marea de gente y no lo podía creer. Porque, como te digo, no sabía lo que era ese movimiento popular. Y les digo a unos amigos ‘¿Cómo no lo vamos a traer a Salta?’ Y me empezaron a interiorizar», contó.
Rodríguez recordó que en ese momento pensaba «Alguna forma debe haber para que venga a Salta». «Empecé a averiguar y contactarme con gente cercana a él. Me tomó varios meses hasta contactar a una persona que trabajaba con él. Me reuní, me tomé un avión. El tipo no lo podía creer, pero le atraía la idea. Y empezamos a conversar», siguió.
La visita que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota realizó a Salta en enero de 1978 fue clave. Aquellos viejos conciertos fueron los primeros que la banda dio con el nombre que los hizo famosos. «Se ve que alguna fibra íntima le pudimos tocar. Y empezamos a charlar», dijo Rodríguez.
«Y le acerqué la idea a Carlos Parodi, ministro de Economía, y a Juan Manuel Urtubey, pensando que me iban a decir estás totalmente loco. Y sin embargo encontré una apertura en ellos. Y demoramos más de un año y pico en concretarlo. Fue el 19 de septiembre de 2009, después del Milagro. Una experiencia espectacular», dijo.
Rodríguez relató que pese a la aprobación de Urtubey y Parodi, otros miembros del gobierno rechazaban la idea. «Me decían no lo traigas, vas a cometer un error. Por suerte lo pudimos llevar adelante. Y el trabajo fue impresionante de todas las áreas logísticas. El Martearena se tuvo que modificar. Fue muy bueno y también tuvimos mucho nervio hasta que se concretó con normalidad. Esa semana, Salta fue invadida por fanáticos de todo el país. Había gente que se venía en aviones privados. El Hotel Sheraton estaba colmado. Toda la hotelería de Salta quedó colmada», dijo.
«Yo tuve una idea súper jugada, pero encontré en Urtubey decir ‘Dejemos la Salta conservadora’. Y esto era un riesgo pero una atracción. Porque pensar que podía venir un espectáculo como este a Salta con el gobierno anterior era prácticamente imposible», siguió.
«Después, los productores de él me invitan a un ensayo del Indio en Buenos Aires. Y yo no fui. Y mis amigos me decían pero vos estás loco. Y en ese momento no me gustaba. A mí lo que me atraía de él era el movimiento de masas. No fui al ensayo ni a la prueba de sonido. Pero tuve la posibilidad de conocerlo. Entro al vestuario del Martearena, donde estaba él solo, y me pasó una cosa impresionante, que fue lo que el tipo te transmite. Debo haber conversado cinco minutos y lo que te transmite es lo que transmiten las grandes estrellas. Lo compararía con Maradona. Entendí lo que genera y lo que la gente siente por él», explicó.
«Vinieron cuarenta mil personas, no hubo incidentes. Los campings estaban llenos, la gente transitando por la ciudad sin ningún tipo de problema. Y eso posibilitó que un año y medio después él decida volver a Salta», dijo, y recordó que al Indio «le encantaba Salta». «Me gusta Salta, acá empecé y me encanta poder volver de esta forma», citó Rodríguez al Indio.
«El tipo era un apasionado de lo que hacía. No transaba con nada ni con nadie. Solamente con su público. No tenía una productora comercial. Producía sus propios shows. No acordaba con representantes. No tenía discográficas. Las producciones de sus discos las llevaba él. No se vinculaba con la faceta comercial de la música. Y eso generaba una atracción doble. Podría haber dado diez recitales por año y no lo hacía. Lo veías en el escenario y dejaba todo», reflexionó.

