sábado 24 de febrero de 2024
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Referente wichi salteña | “El genocidio continúa con infanticidios, femicidios, estupefacientes, alcoholismo”

Lo declaró la lideresa Octorina Zamora en el marco de los tres femicidios ocurridos en las comunidades wichi: el de Pamela que tenía 12 años, Florencia de 14 y Jorgelina de 16. Las dos primeras eran de Salta y la tercera de Chaco.

Julia Fernanda Flores, a quien llamaban “Pamela”, tenía 12 años y fue asesinada a mediados de enero. A Florencia Isabel Torrez (14 años) la mataron a principios de marzo, mientras el cuerpo de Jorgelina Reynoso de 16 años fue hallado en un cementerio el último fin de semana. Las dos primeras eran de Salta; la tercera de Chaco. Entre ellas había denominadores comunes: eran menores de edad y de la etnia wichí.

“Estos casos siempre han ocurrido. Pero nunca se exteriorizó, nunca salió a la luz. Hay casos de hace muchos años. En Chaco, Formosa, Salta. Lo más triste es que no es solamente el femicidio o el infanticidio, es también una carga de odio, de racismo hacia la otra persona”, declaró Octorina Zamora al diario Tiempo Argentino. “Estamos viendo que no hay un trabajo de base. Entonces los organismos que se deberían ocupar no lo hacen. El Ministerio de Género, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, las secretarías de Niñez de las provincias. Está a la vista que no hay una política pública diseñada que sea desde los pueblos indígenas. Todo lo que es ‘para’ es de acuerdo al que lo hizo, desde la oficina. No desde el lugar. Así siempre va a haber falencias”.

Municipalidad de Salta

Como se recordará, en los casos de las niñas wichis salteñas fueron detenidos hombres que se decían parejas o con vínculos previos con las víctimas. “Los tipos no han sido pareja, fueron abusadores. Tanto Pamela como Florencia eran niñitas. Son abusadores. Esto destapa toda una enfermedad producida por esta sociedad. Los gobiernos lo tienen tapado todo el tiempo, pero estamos en un momento en el que nos estamos animando. Así su plan fuera exterminarnos a través de los machos, no nos van a disciplinar”.

Zamora pidió una profunda y prolija la investigación por los casos en provincias a las que definió como “siempre castigadas por las violaciones en banda e individuales, los femicidios impartidos por criollos”. No obstante, resaltó también otras variables que golpean con fuerza a las comunidades: ausencia estatal, escolarización interrumpida, falta de oportunidades, abuso infantil, maternidad adolescente (Jorgelina tenía un hijo de tres años) y las adicciones.

“Las rutas pasan por las comunidades indígenas y traen de todo. También estupefacientes. Hay casos de desapariciones de jóvenes de hace años. El genocidio continúa. Sigue con este tipo de prácticas: infanticidios, femicidios, estupefacientes, alcoholismo. Acá no hay ningún programa o proyecto que sea apuntado realmente para elevar el estatus de la juventud, de la niñez, de la vida de los pueblos indígenas. Si no estamos en la agenda del gobierno nacional ni los provinciales, vamos a seguir siendo víctimas de estos machos”, alerta la referenta wichí. “Parece que para el estado es cómodo que muramos así”, se indigna.

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