El ex integrante de la Brigada de Investigaciones fue apuntado por el fiscal penal Pablo Paz en el marco de la reapertura del caso ocurrido en 2011. Está acusado de plantar pruebas junto a otro uniformado. No es la primera vez que forma parte de episodios turbios.
El nombre de Walter Mamani no es desconocido en la triste historia de la corrupción policial de Salta. El ex integrante de la Brigada de Investigaciones tiene varios antecedentes negativos. En las últimas horas, su pasado volvió a ponerse en su contra cuando el fiscal penal 1 del Distrito Centro, Pablo Paz, presentó una acusación en su contra y requirió la apertura a juicio.
Mamani está acusado como presunto autor del delito de falsedad ideológica de instrumento público en concurso real (dos hechos). Junto a él también está acusado otro ex miembro de la Brigada, Juan de Dios Solano, acusado como presunto coautor del delito de falsedad ideológica de instrumento público. Se sospecha que ambos plantaron pruebas falsas durante un allanamiento ocurrido hace quince años, en agosto de 2011, en el marco de la investigación por el crimen de las turistas francesas en San Lorenzo.
Según difundió Informate Salta, el fallecido comisario Néstor Eduardo Piccolo había dado a conocer que los efectivos habían hallado dos proyectiles en una zona que se había revisado, incluso con detector de metales. Esa circunstancia llamó su atención y lo llevó a advertir al juez de Instrucción sobre la posibilidad de que los elementos hubieran sido colocados posteriormente para desvirtuar la investigación.
Según la acusación fiscal, las actuaciones adquirieron especial trascendencia porque el arma cuyo supuesto hallazgo quedó documentado durante ese procedimiento fue posteriormente incorporada a la investigación por el doble homicidio de las ciudadanas francesas ocurrido en la Quebrada de San Lorenzo, circunstancia que derivó en que el propietario de la vivienda allanada, Raúl Alfredo Sarmiento, fuera sometido a proceso en esa causa.
El allanamiento se originó en una investigación por el robo de distintos elementos desde una finca. En ese marco, el entonces oficial auxiliar Walter Omar Mamani vinculó a Raúl Alfredo Sarmiento con parte de los bienes denunciados como sustraídos.
Según el acta de secuestro y el informe policial, la búsqueda de los elementos robados arrojó resultado negativo. No obstante, se dejó constancia del hallazgo, enterrado en el jardín, de un revólver calibre .22 con cinco vainas percutadas y dos cartuchos sin percutar, lo que dio lugar a actuaciones por averiguación de procedencia y a la demora de Sarmiento
La investigación por la presunta falsedad se inició a partir de las declaraciones de Raúl Alfredo Sarmiento, quien negó que el arma hallada durante el allanamiento le perteneciera. Según relató, al advertir que los policías no encontraban los elementos buscados comenzó a observar atentamente el procedimiento porque conocía antecedentes de supuestas “fabricaciones de causas”.
Sarmiento aseguró que vio a un efectivo cavar un pequeño pozo junto a una higuera y a otro colocar allí un arma envuelta en un trapo, tras lo cual le preguntó: “¿De dónde has sacado esta arma, chango?”. Sostuvo que respondió que nunca la había visto, pero igualmente fue esposado y trasladado a la Brigada de Investigaciones.
Agregó que la maniobra fue presenciada por su hijo y su nuera, y que dos policías intervinieron directamente mientras el resto del personal permanecía distribuido en distintos sectores de la vivienda.
El hombre declaró que durante el juicio por el homicidio de las turistas francesas, le exhibieron el mismo revólver envuelto en el mismo trapo y afirmó que ninguno presentaba rastros de tierra, lo que, según sostuvo, reforzaba que el arma nunca había estado enterrada en su domicilio.
Para el fiscal Pablo Paz, la incorporación de esos datos en instrumentos públicos provocó un grave perjuicio a Raúl Alfredo Sarmiento, ya que el arma fue incorporada a la investigación por el doble homicidio de las ciudadanas francesas y motivó que fuera sometido a proceso en esa causa.
Con ese sustento, y tras valorar las declaraciones testimoniales, la documentación policial, las fotografías, el croquis del lugar, la pericia balística y las restantes pruebas reunidas, presentó la acusación y requirió la apertura a juicio.
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