La querella reveló que los imputados son hombres mayores de 40 años con alto poder adquisitivo. Las víctimas recibían pagos extras si sumaban a otras niñas a la red.
La abogada Sandra Domene, querellante en representación de una de las víctimas de la red de trata investigada por la justicia federal, reveló detalles sobre el perfil de los imputados y el modo de operación. «Son masculinos con un buen pasar económico, con el caudal suficiente para pagar 200 o 300 mil por un encuentro, sin contar el valor del motel de cuanto se le pagaba al remisero y demás, con un consumo semanal múltiple», dijo en un programa radial.
Domene señaló que entre los acusados figuran empresarios locales, algunos de «alta sociedad», todos hombres mayores de 40 años, padres y abuelos. La abogada subrayó que las menores eran contactadas a la salida del colegio o después de horarios de educación física, con uniforme o mochila, por lo que los imputados no podían desconocer su minoría de edad. Pese a ello, la defensa busca argumentar que «solo pagaron por sexo» y desconocían la edad de las víctimas.
La investigación determinó la existencia de una asociación ilícita por la multiplicidad de involucrados y el rol de cada uno. Uno de los imputados amenazó a las víctimas porque les había adelantado dinero y afirmó que «iba a escracharlas en redes» si no lo devolvían. Además, las jóvenes recibían pagos extras si atraían a otras niñas a la red de trata.
Según informó Nuevo Diario, el expediente judicial se encuentra en etapa avanzada y ya se dictaron varias imputaciones con prisión preventiva. Los explotadores también ofrecían drogas de alto costo a las menores, lo que demuestra su poderío económico. Entre los hechos investigados figura la participación de las jóvenes en despedidas de solteros y fiestas.
«No hablamos de prostitución. Hablamos de trata, de una falta de consentimiento válido. Y por otro lado, por la edad», afirmó Domene, quien describió un contexto de vulnerabilidad múltiple basado en la edad, el género y el estrato económico opuesto al de los explotadores. «Es un horror lo que pasó, eran mujeres que recién estaban empezando a vivir como mujeres», resaltó.


