La senadora nacional aprovechó la colocación de vigas del puente sobre el río Vaqueros para recorrer las obras y adjudicársela al gobierno nacional.
En el Grand Bourg no salen de su asombro. No sólo porque la realidad desmiente la versión de Orozco, sino por la falta de escrúpulos de la senadora para difundir la falsa versión. Claramente los legisladores olmedistas se perciben distintos a lo que llaman “la casta política”, pero parecen haberse contagiado del descaro y la falta de escrúpulos a la hora de adjudicarse méritos que no pueden sostener con pruebas concretas.
“Las obras fueron fruto de arduas y continuas gestiones por parte del gobernador Gustavo Sáenz, quien dio testimonios de esas reuniones con las áreas nacionales de Economía, Obras Públicas, Jefatura de Gabinete y Vialidad, firmando convenios de continuidad no sólo del puente sobre el río Vaqueros sino también en las rutas nacionales y en las plantas depuradoras de Capital y Cafayate”, remarcan en el gobierno. “Sáenz no sólo gestionó, sino también decidió, en muchas ocasiones, que la Provincia se haga cargo de costos hasta que lleguen los fondos nacionales comprometidos”, agregan.
Los vecinos de Vaqueros miraron perplejos como la legisladora recorría las obras, ya que nunca antes la habían visto hacerlo, sino que también le respondieron con palabras poco amables a las manifestaciones de Orozco, quien se adjudicaba junto con otros legisladores de su partido, la continuidad de las obras.
Lo cierto es que ni Orozco, Guzmán Coraita, ni Zapata, ni Flores (y menos aún su jefe Alfredo Olmedo) puede dar pruebas de gestión alguna que hayan realizado, no sólo para obras nacionales comprometidas por convenios firmados con la Provincia, sino velando por los intereses de los salteños en la suspensión de beneficios para discapacitados, prestaciones del PAMI, recortes en medicamentos para tratamientos oncológicos o desaparición del programa Potenciar Trabajo, sosteniendo un silencio cómplice y una actitud complaciente ante sus jefes.

