«Suenan tambores de guerra» | La media sanción de la reforma electoral encendió la mecha entre el saencismo y La Libertad Avanza en Salta

La aprobación en media sanción de la reforma electoral en la Cámara de Diputados de Salta dejó el escenario político provincial convulsionado. Así lo describió el analista político Francisco D’Andrea en el programa Cuarto Oscuro de FM La Plaza 94.9, quien señaló que el debate parlamentario «movió el avispero» y expuso una tensión latente entre el gobierno de Gustavo Sáenz y los referentes locales de La Libertad Avanza.

Según D’Andrea, el punto de mayor irritación para el oficialismo provincial no fue la oposición en sí misma, sino la forma en que los libertarios locales eligieron plantarla. La campaña que equiparó a Sáenz con el gobernador formoseño Gildo Insfrán generó una reacción de fastidio en el gobierno, que consideró el gesto una deslealtad política de difícil justificación.

El analista subrayó la contradicción de fondo: el gobierno nacional impulsa su propia reforma electoral a nivel federal, un proyecto al que el saencismo podría dar apoyo. En ese contexto, la virulencia de los libertarios salteños resultó, para el entorno del gobernador, tan inoportuna como inexplicable.

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D’Andrea precisó que la movilización frente a la legislatura no fue espontánea ni protagonizada por militantes periféricos: estuvieron presentes el diputado Roque Cornejo, concejales y otras figuras de primera línea de La Libertad Avanza. «No era gente díscola de La Libertad Avanza, sino que era como una cuestión institucional que se la tomaron en serio», afirmó el columnista.

Consultado sobre quién tomó la decisión de «hacer sonar los tambores», D’Andrea descartó que la iniciativa hubiera bajado directamente desde la conducción nacional del espacio —ya sea Javier Milei o Karina Milei— pero tampoco creyó que los referentes locales actuaran completamente solos. «No sé si los de acá no creo que se manden solos, debe tener alguna línea de allá, le deben haber dicho, bueno. O por lo menos no les reprimen las pasiones», sostuvo.

Respecto del impacto real de la reforma en la opinión pública, el analista fue categórico: la ley no tendrá peso electoral de cara a 2027. Explicó que el gobierno provincial midió el efecto de distintas iniciativas —desde la alcoholemia cero hasta los trapitos— y encontró que los proyectos vinculados al sistema electoral generan rechazo difuso pero no se sostienen en el tiempo. «La sanción de esta ley, hasta la próxima elección, nadie se va a acordar de ella», evaluó.

La tensión encontró una nueva expresión en el cruce de convocatorias entre cámaras. Cuando los senadores provinciales citaron a los legisladores nacionales de La Libertad Avanza —entre ellos Emilia Orozco y Carlos Zapata— para dar explicaciones sobre fondos y gestión, los libertarios respondieron con una convocatoria propia a los senadores para debatir, entre otros puntos, la reforma electoral y los adelantos financieros solicitados por el gobierno provincial. D’Andrea lo leyó como un «retruco» que confirmó el estado de las relaciones: «Se están contando las costillas».

El columnista también puso el foco en los movimientos de Sáenz en el plano nacional, que empezaron a generar incomodidad en Buenos Aires. En los últimos días trascendieron reuniones del gobernador con el juez federal Ariel Lijo —que tiene a su cargo causas sensibles para el gobierno de Milei— y su asistencia a un festejo junto a los gobernadores Raúl Jalil y otros referentes del peronismo federal. «Desde Nación deben estar diciendo: ¿y qué onda este?», especuló D’Andrea.

Sin embargo, el analista subrayó que la interdependencia entre ambos niveles de gobierno actúa como límite natural al conflicto. El gobierno provincial necesita los fondos nacionales para sostener la administración cotidiana; la Casa Rosada, a su vez, requiere los votos del bloque saencista en el Congreso para sostener su agenda legislativa. «Los dos se necesitan, eso sin ninguna duda», resumió.

La estrategia del oficialismo provincial, según D’Andrea, consiste en separar aguas: ubicar a los libertarios salteños bajo la etiqueta de «olmedistas» —en referencia al sojero Alfredo Olmedo— y tratar el conflicto como un pleito local, sin escalar la disputa al vínculo con Milei. Hasta cuándo esa disociación resultará sostenible es la pregunta que, a juicio del analista, solo el calendario electoral podrá responder. Con mayo de 2027 como fecha tentativa para las elecciones provinciales, el terreno político comenzó a precipitarse.

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