La actual senadora nacional aparece como la diputada que menos habló en 2025, cuando todavía ocupaba su rol anterior. Desde que llegó a los cargos no presentó propuestas significativas.
Bruta, ciega, sordomuda cantaba Shakira. No estaba hablando de Emilia Orozco, pero quizás alguien podría adaptar esa famosa canción de la cantante colombiana para cantar sobre la senadora nacional por Salta de La Libertad Avanza. Quizás Muda, quieta, sin proyectos. Esa sí sería una descripción más precisa de la libertaria salteña.
Es que Orozco, diputada nacional por Salta hasta diciembre pasado, fue la salteña que menos habló en el Congreso en 2025, según el Índice de Calidad Legislativa elaborado por el sitio Parlamentario.
El mencionado sitio señaló que Orozco se ubicó en el lugar 130° del ranking general, con 2010 palabras. Se trata de la salteña que menos intervenciones tuvo y se encuentra en la mitad del ranking total nacional.
Tiene sentido. Orozco es, básicamente, una propaladora de lugares comunes libertarios. Su estrategia es atacar, atacar y atacar. Criticar al kirchnerismo y «a los zurdos» y culparlos por todo. A la hora de hablar de Javier Milei, siempre pone excusas: que todavía se trabaja para salir adelante, que la transformación es larga, etc.
Y sus proyectos bien, gracias. La salteña no se ha destacado, ni en Diputados ni ahora en el Senado, por propuestas importantes. Pero no es para menospreciar. Con esa estrategia ha escalado suficiente como para ser considerada una potencial candidata a gobernadora en 2027. Si lo logra, quizás estemos ante la evidencia definitiva de que los argentinos votamos cualquier cosa.

