Mito y realidad de Esteco | La ciudad salteña a la que Dios habría arrasado para castigar a sus pecadores habitantes

Durante siglos la desaparición de Esteco se asoció a los terremotos que dieron origen a las celebraciones del Milagro en Salta. La arqueología y los documentos históricos desmienten la versión casi bíblica, pero el interés por la leyenda no se extingue.

Para muchos amantes de la historia, lo ocurrido con la ciudad de Esteco representa uno de los enigmas más fascinantes del período colonial en el actual territorio de Salta. Se sabe que fue fundada en 1566 en los bordes del chaco salteño y que pronto se convirtió en un centro de riqueza gracias a su ubicación estratégica para el comercio entre el Alto Perú y el Río de la Plata.

“La prosperidad de Esteco, sin embargo, cimentó las bases de su propia mitología trágica. Los relatos de la época describen una sociedad sumida en la soberbia y el desprecio por los humildes, donde el oro y la seda reemplazaron los valores de la austeridad religiosa que predominaba en otras misiones del Tucumán”, destaca un informe publicado por Perfil en su edición de hoy.

Municipalidad de Salta

El imaginario popular sostiene que la ciudad fue advertida en repetidas ocasiones por misioneros sobre las consecuencias de su vida disoluta y resaltan la leyenda del «peregrino» que la visitó pidiendo limosna y fue humillado por los nobles locales es la piedra angular del relato del posterior juicio sobrenatural que recupera la tradición oral: que el 13 de septiembre de 1692 la tierra se abrió para devorar la opulencia de la ciudad. Un terremoto de magnitudes catastróficas redujo a escombros las casonas y templos, dejando tras de sí un paisaje de desolación que alimentó la creencia de una intervención divina directa. Para esa tradición “el sismo fue la respuesta al orgullo de sus habitantes”.

“El mito de la ‘mujer de piedra’ es otro de los pilares de este culto popular. Se dice que una habitante, al intentar huir del desastre, desobedeció la orden de no mirar hacia atrás y quedó petrificada, convirtiéndose en un mojón que, según la creencia, se acerca cada año un paso a la capital”. Agreguemos nosotros que el relato es un plagio casi exacto del texto del Antiguo Testamento que narra la suerte de Sodoma y Gomorra.

Las modernas expediciones arqueológicas intentaron separar el mito de la realidad material en el departamento de Metán. Las excavaciones han revelado cimientos de adobe, cerámicas y restos de una infraestructura que confirman la existencia de una ciudad con un desarrollo urbano considerable. Aunque la desaparición de Esteco obedeció al fin de un nodo comercial que evidenció la fragilidad del éxito material. La ciudad pasó de ser el «Madrid de las Indias» a un descampado cubierto por el monte chaqueño.

Lo dicho coincide con documentos históricos. CUARTO recordó en otras notas que la ciudad es mencionada en documentos posteriores a 1692 aunque ya era pura decadencia. La misma se explicaba por haber quedado fuera del circuito comercial que iba desde las minas del Potosí al puerto de Buenos Aires, convirtiendo a Esteco en algo parecido a los pueblos fantasmas de hoy tras la desaparición del ferrocarril. (Teresa Piossek Prebisch: Relación Histórica del Calchaquí. 999, nota 268 de pág. 114).

No obstante, destaca el informe de Perfil que en “la cultura del noroeste argentino, Esteco funciona como una advertencia moral que se transmite de generación en generación. Los relatos sobre procesiones fantasmales y campanas que suenan bajo la tierra durante las noches de tormenta mantienen viva la llama de este misterio que desafía al tiempo”.

Como sabemos, el sismo de 1692 también dio origen al culto del Señor y la Virgen del Milagro en la ciudad de Salta. Mientras Esteco caía, la capital provincial se encomendaba a las imágenes sagradas para detener los temblores, uniendo para siempre la tragedia de una urbe con la fe inquebrantable de la otra.

A diferencia de otras ruinas coloniales que fueron reconstruidas, Esteco permaneció en el olvido geográfico durante siglos. Esta ausencia de reconstrucción facilitó que la narrativa del castigo se impusiera sobre los datos históricos de los traslados previos que ya sufría la población.

Hoy, las ruinas de Esteco son un sitio de interés patrimonial que atrae a estudiosos de la mística sudamericana. La urbe que desapareció sigue presente en las coplas, en los libros de historia y en el respeto que los lugareños sienten por ese suelo que, según dicen, todavía oculta secretos.

“El ascenso y caída de esta metrópoli colonial es el ejemplo perfecto de cómo un hecho geológico puede transformarse en una pieza fundamental de la identidad cultural. Esteco es la sombra de una Argentina que pudo ser y el recordatorio de que toda gloria terrenal es, finalmente, pasajera”, concluye el estudio de Perfil.

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