martes 18 de junio de 2024
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Mañana comienza el juicio contra Luis Chocobar: el policía salteño que se volvió símbolo nacional del “gatillo fácil”

Será de manera remota en el Tribunal de Menores N°2. El agente está acusado de matar por la espalda a un ladrón – también salteño – en el barrio porteño de La Boca.

Chocobar enfrenta una acusación grave de parte de la querella (que representa a la familia de Juan Pablo Kukoc) como del Ministerio Público Fiscal. Para el abogado de la madre de la víctima, el salteño que trabaja en la policía bonaerense cometió un homicidio agravado por haber sido cometido por un integrante de fuerza policial, con abuso de sus funciones. Para este delito la pena es la máxima: prisión perpetua. En cambio, para el fiscal de instrucción Marcelo Martínez Burgos, titular de la Fiscalía de Distrito del Barrio de La Boca, y para Susana Pernas, fiscal del juicio, Chocobar cometió un homicidio agravado por haber sido cometido con un arma de fuego en exceso del cumplimiento del deber. En este caso, la pena tiene un máximo de cinco años y un mínimo de dos, por lo que podría recibir una pena en suspenso y no ir a la cárcel.

“Los jueces que decidirán el destino del policía nacido en Salta serán los integrantes del Tribunal Oral de Menores 2 de Capital Federal, Jorge Ariel Apolo, Fernando Pisano y Adolfo Calvete. Se estima que pasarán alrededor de 30 testigos, entre los que están los tres hombres que persiguieron a Kukoc y el menor J.P.R. (actualmente detenido, acusado de tentativa de homicidio criminis causa y tentativa de robo) y lograron recuperar la cámara de fotos que ellos le habían robado al turista Frank Joseph Wolek (60) la mañana del feriado 8 de diciembre de 2017” sintetizo el portal Infobae en su edición de hoy.

Ese día a las 8 de la mañana, Kukoc y su cómplice se le fueron encima a Wolek y le intentaron robar su cámara Sony. El turista hizo fuerza para evitar que se la llevaran y durante el forcejeo los asaltantes lo apuñalaron una decena de veces y salieron corriendo con la cámara en su poder. Los testigos Alexander Motta Ramírez, Enrique Ezequiel Espinosa y Jonathan Daniel Conde estaban en la puerta de un ciber y vieron pasar corriendo a los ladrones. Los tres vecinos se subieron a una moto y salieron tras los asaltantes. También los vio Chocobar, quien se sumó a la persecución a pie. En el cruce de Irala y la avenida Suárez, Chocobar vio el forcejeo entre los vecinos y Kukoc. Gritó “alto, policía» y disparó tres veces de manera intimidatoria. Kukoc no acató la orden y salió corriendo. Chocobar lo siguió y en una esquina volvió a disparar varias veces. Dos balas impactaron en el cuerpo de Kukoc, que estaba de espaldas y cayó de boca al asfalto.

En el debate se juzgará si Chocobar actuó de manera legítima, si se excedió en sus funciones o si, como plantea la querella, tiró a matar, algo que no debe hacer un policía cuando no corre peligro su vida ni la de terceros y menos cuando el ladrón huye de espaldas. Chocobar ensayó una declaración poco verosímil. “Al momento en que disparé el agresor estaba corriendo, él frenó y giró hacia el lado derecho como mirándome y ahí a unos siete metros de distancia de él, disparé. Él no giró del todo, tenía los pies en una posición y girado el tronco, en esa posición es cuando disparé dos veces”.

Las pericias, los testimonios y las imágenes tomadas por cámaras de seguridad de la zona demostraron que mintió. Kukoc tenía el cuchillo con el que atacó a Wolek en el bolsillo y estaba de espaldas completamente cuando recibió los disparos.

Las pericias hechas durante la instrucción determinaron que el tirador se encontraba por detrás del damnificado a una distancia imposible de precisar, pero por las pruebas realizadas, muy posiblemente superior a los siete metros, dado que, a distancias menores, no fue posible reproducir disparos con un rebote. Esto, también, indicaría que contrariamente a lo que dijo Chocobar, Kukoc estaba lejos, de espaldas y, por lo tanto, no era una amenaza para su vida ni para la de nadie más.

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