El fiscal de Tartagal, Pablo Cabot, imputó a ocho personas por el delito de “robo en despoblado y en banda”. También solicitó prisión preventiva para todos, lo que fue concedido por el juez. Uno de los imputados fue liberado por padecer tuberculosis.
Quienes siguen detenidos son siete integrantes de comunidades Wichís de la localidad de Coronel Cornejo (departamento de San Martín) que retiraron de una finca el maíz que las cosechadoras no logran extraer y que, por tanto, queda tirado en el suelo. Según informó la sección local del diario Página 12, los hombres continuarán detenidos 15 días.
“Por pedido de la defensora oficial, Lorena Babicz, el 28 de septiembre pasado fue liberado uno de los imputados debido a que padece tuberculosis. El resto deberá esperar hasta la audiencia del martes próximo, cuando se solicitará nuevamente la libertad”, destaca el medio citado.
Según caciques del lugar hace años que el arrendatario de la finca autoriza a los comuneros a retirar el maíz que quedaba como descarte tras la cosecha con máquinas, pero el 22 de septiembre los ahora acusados fueron detenidos cuando volvían de la finca en cinco motocicletas con 15 bolsas de mazorcas de unos 50 kilogramos cada una. La acusación sostiene que “rompieron el candado” de ingreso al campo alrededor de las 21.15 de ese día, levantaron el maíz y lo estaban llevando cuando la policía los detuvo.
Laurentina Nicasio, joven wichí, presidenta de la Fundación Jualá y residente en General Ballivián, declaró al medio ya citado que este caso se conoce (como pasó en julio con un joven en General Ballivián que fue acusado de intentar robar una bolsa de maíz) porque la comunidad denunció y se movilizó ante lo que considera una injusticia. La joven contó que no es raro que los arrenderos y serenos autoricen a los comuneros a cosechar “el descarte que queda” tras el paso de las máquinas cosechadoras.
Nicasio también dijo que hubo casos en donde los mismos finqueros les compran esa cosecha. “Es como una changuita”, resaltó la mujer. También explicó que una vez cosechadas las mazorcas, actividad de la que muchas veces participan las mujeres, luego deben separar el maíz del marlo y “para tener una bolsa de 50 kilos (de granos), tenés que desgranar por lo menos tres de las bolsas que tienen marlo”. El trabajo implica al menos tres días y la participación de varios miembros de la familia. Es una tarea que se realiza una vez al año, en el tiempo de cosecha, y permite reunir unos pocos miles de pesos.

