viernes 23 de febrero de 2024
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“Hasta ser Victoria” | El libro de la hija de militantes salteños secuestrados y desaparecidos por la dictadura

En febrero de 1976 Victoria Montenegro tenía solo días cuando fue secuestrada junto a su padre Roque y su madre Hilda que terminaron torturados y ejecutados. La niña fue apropiada por quien comandaba el grupo de tareas de la dictadura.

La presentación del libro se realizó ayer en el CCK y conto con la presencia de varias referentes de Abuelas de Plaza de Mayo como Estela de Carlotto, el periodista Claudio Villarruel y la directora de Marea Editorial Constanza Brunet.

En su alocución, la nieta recuperada recordó lo siguiente: “Yo aparezco en el 2000. Yo lo que sentí era que mi sangre estaba sucia. Mi papá no me va a querer más, pensaba. Me daba mucha vergüenza decir que ‘era hija de la subversión’. En un momento, mi apropiador Herman Tetzlaff me dijo que hubo un enfrentamiento, que entraron a la casa donde vivían mis padres y que batieron al enemigo, que él me había salvado mi vida. Y yo le agradecí que me había criado a pesar de ser una hija de uno de sus enemigos. Sin dudas es un libro que está lleno de contradicciones”.

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La historia es terrible. Herman Tetzlaff comandó el 13 de febrero de 1976 un grupo de tareas comandado que irrumpió en la casa de los Montenegro en la localidad de William Morris (Buenos Aires) y secuestro a la familia. Desde ese momento, Roque Orlando Montenegro, Hilda Ramona Torres y la pequeña Victoria que tenía 13 días de vida pasaron a engrosar la lista de desaparecidos. Tetzlaff se apropió de Victoria, le eligió el nombre María Sol y la educó según la ideología que sostenía al terrorismo de Estado.

Roque Montenegro e Hilda Torres habían nacido en Metán, provincia de Salta. El primero nació el 16 de agosto de 1955 y era el menor de ocho hermanos. Para su familia era el “Toti” y durante su niñez conoció a Hilda Ramona Torres Cabrera, o simplemente Chicha. Siendo adolescentes integraron un movimiento de Boy Scouts, comenzaron un noviazgo y juntos comenzaron a militar en la Juventud Peronista. “Al igual que muchos jóvenes metanenses, se vincularon luego a Luis Eduardo Rizo Patrón, un profesor de matemáticas llegado desde Santiago del Estero que era amigo de Mario Roberto Santucho, uno de los fundadores del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y comandante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), organizaciones a las que los dos jóvenes se sumaron junto a varios integrantes de la familia Torres Cabrera” recordó Germán Ulrich en un largo artículo publicado por el sitio Haroldo en marzo del año 2018.

A partir de septiembre de 1974 la escalada represiva se intensificó. Hilda fue detenida en Tucumán y luego liberada, pero junto a Roque partieron hacia Buenos Aires donde siguieron militando y se establecieron en una casa de William Morris, en el partido bonaerense de Hurlingham. El 31 de enero de 1976 nació Hilda Victoria Montenegro Torres en el Hospital Israelita de Buenos Aires y unos pocos días más tarde, el 13 de febrero, los tres fueron secuestrados en el partido de Lanús por una patota encabezada por el coronel Tetzlaff.

En cuanto a Metán, sufrió al menos 25 bajas -entre muertes y desapariciones- de militantes durante la dictadura, entre ellas la de Rizo Patrón, que en 1973 fue electo diputado provincial por el peronismo. Poco después del golpe una patota secuestró a su hijo mayor –también llamado Luis Eduardo- y para liberarlo le exigieron que se entregase él. Fue así que el 13 de julio de 1976 su cuerpo acribillado fue arrojado en la plaza de Metán, debajo del monumento al General José de San Martín, donde estuvo tirado gran parte del día a la vista de todos.

El cuerpo de Roque Montenegro apareció el lunes 17 de mayo de 1976 en las heladas costas de la ciudad uruguaya de Colonia del Sacramento. Fue hallado atascado entre unas rocas y ese mismo día el médico forense Luis Ramondi llevó a cabo una autopsia cuyos resultados espantaban: Roque estaba con vida al sufrir «contusión de rodilla izquierda y fractura expuesta de pierna izquierda (tibia y peroné)», lo que revela que fueron lesiones provocadas por el choque contra las aguas del río tras ser arrojado vivo desde un avión. «Nos inclinamos a pensar que se trata del cadáver de una persona que fue sometida a intensos castigos corporales antes de ser arrojada al agua», decía el informe médico. El mismo día del hallazgo y de la autopsia el cuerpo de Roque fue inhumado en una fosa del cementerio de Colonia como NN. Los restos recuperaron su identidad el 15 de diciembre de ese 2011, con un 99,998 por ciento de probabilidad porcentual de parentesco con una muestra de sangre de Victoria Montenegro, a quien la Justicia entregó los huesos de su padre Roque Montenegro. Su madre Hilda sigue desaparecida, aunque se da por descontado que también fue arrojada al mar por los militares tras ser sometida a crueles sesiones de tortura.

“¿Sabés cuál es la perfección del mal? Decir ‘yo te salvé la vida, te salvé de ser Victoria, sos María Sol’. Que torture a tus padres, te robe, los mate y logre que lo quieras. Que yo me pregunte qué haría si supiera que está preso y no tiene los remedios y saber que no podría dormir pensando en eso. Esa es la perfección del mal”, cuenta Victoria a corazón abierto en su libro que fue editado por Marea Editorial y cuenta con prólogos de Estela de Carlotto y del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla.

“No me imagino la vida sin ser Victoria. Nada de todo esto, de lo que soy, de lo que hago, de lo que siento, que es mío y que es genuino, puedo imaginar. Y cada día de mi vida estoy inmensamente agradecida con Abuelas. Pero el proceso que hay que transitar para aceptar la verdad es largo y difícil. A lo mejor es un proceso de toda la vida. Tal vez no me alcance esta vida para manejar las contradicciones. Por un lado, la suerte de que me hayan encontrado, de ser quien soy hoy, y por otro lado la culpa. La culpa es muy difícil de llevar”, relata la autora en el texto.

“La obra refleja las contradicciones que marcaron el proceso de restitución de su identidad, las motivaciones que llevaron a escribirlo, su amor incondicional por Estela de Carlotto y el resto de las Abuelas, y el complejo vínculo con sus apropiadores. ´Tardé siete años, desde el día en que me dieron el resultado del Banco Genético, en poder decir mi nombre´, resalto el diario Página 12 al comentar la presentación.

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