El sujeto de 34 años está imputado por los delitos de abuso sexual con acceso carnal y privación ilegítima de la libertad. La víctima es una joven estudiante universitaria. El hecho sucedió en La Balcarce en septiembre de 2024.
En el juicio unipersonal que preside el juez Martín Pérez, comparecieron dos peritos del CIF y cuatro conocidos de la víctima y del imputado. La profesional que tuvo a su cargo la pericia psicológica de la damnificada confirmó la existencia de evidencias concluyentes de agresión sexual.
También declaró un joven –estudiante universitario- que la noche del hecho concurrió al boliche junto a la víctima y otros amigos. Dijo que eran compañeros de la facultad. Relató que arribaron juntos al local y que bailaron y consumieron bebidas alcohólicas, pero aclaró que no tomaron demasiado porque no tenían mucho dinero. Aseveró que no vio indicios de ebriedad en la denunciante y aseguró que él no tomó ninguna otra sustancia y que creía que su grupo de amigos tampoco. Refirió que en un momento de la noche, la víctima se dirigió sola al baño y que, al regresar, notó en ella un abrupto cambio de ánimo.
“Se quería ir, estaba muy nerviosa, lloraba y tuvo una especie de ataque de ansiedad. Señaló que en ese momento ella no le contó nada de lo sucedido, pero después se enteró por otra de las chicas que había estado en el boliche que había habido un incidente en el baño con un personal de seguridad. Consultado sobre otras precisiones que había dado en su primera declaración, brindada en fiscalía, ratificó que dicho incidente se había tratado de un abuso sexual. También recordó haber mencionado que esa noche había visto a un guardia de aspecto robusto o musculoso en el sector de los baños. Y que en un momento la víctima se había quedado sola y que dos muchachos se habían acercado a conversar con ella”, resumió la declaración el sitio web del Poder Judicial.
Durante la segunda jornada del juicio también declaró una bioquímica del CIF que presentó dos informes en el marco de la causa. Uno de ellos orientado a determinar la existencia de indicios biológicos en hisopados tomados de la víctima y de su ropa interior. En el segundo informe se efectuó un cotejo genético entre uno de esos hisopados y una muestra del perfil genético del acusado. Como resultado se obtuvo un perfil genético femenino puro correspondiente a la denunciante y un haplotipo masculino perteneciente a la patrilínea del imputado.
Según consta en la causa, la víctima –estudiante universitaria- denunció haber sido agredida sexualmente en septiembre de 2024, en un boliche de la calle Balcarce, en Salta. Refirió que concurrió al local bailable junto a unas amigas y que en un momento se dirigió sola al baño. Allí, uno de los guardias de seguridad la interceptó, la encerró en un cubículo y la accedió carnalmente.



