En Nuestra Tierra, su nueva película, la cineasta intenta «desandar el camino de cómo se pergeña la historia oficial». Ya se puede ver en Salta.
Este jueves se estrenó en Salta Nuestra Tierra, la nueva película de la cineasta salteña Lucrecia Martel. Se trata de un documental en el que se retrata el caso y el posterior juicio del asesinato de Javier Chocobar, cacique de una comunidad tucumana.
En una entrevista con elDiarioAr, Martel explicó sus objetivos a la hora de la realización del documental.
«Cada etapa de esta película fue muy reveladora», declaró. «Primero de la precariedad de nuestra educación argentina. Pero después estaba el impulso solidario, porque queríamos que la película sirva para denunciar y hacer justicia por Javier Chocobar. Pero esta película tenía que ser con bisturí y no una cosa de ir a machetazos diciendo ¡Ay Sarmiento! o ¡Ay Roca! No teníamos que ir a las tontas porque para ese discurso ya hay anticuerpos en nuestra cultura. Teníamos que encontrar un discurso que fuera posible de ser escuchado. No podíamos ir con el discurso Inadi o de la identidad, teníamos que encontrar escucha. Una forma discursiva, un lenguaje», agregó.
La salteña agregó: «En cada etapa de la película fuimos pensando cómo expresar esto, con qué formas».
«El cine, pueden creer algunos, es para contar una historia. A mí eso no me interesa. Me parece lo menos importante. Lo que el cine tiene para aportar es un lenguaje donde se pueda ver cómo se construye la historia, desandar el camino de cómo se pergeña la historia oficial. El cine te puede dar eso. Y quizá si uno hace un gran esfuerzo y tenés mucha suerte, el cine puede alterar un prejuicio. Y de repente sentís de una manera contraria al prejuicio que tenías», siguió.
En la misma entrevista, Martel recordó que los prejuicios surgían «todo el tiempo» durante la realización de la película.
«A veces aparece un discurso en las comunidades que lo ha acercado la universidad o la academia. O se arma un discurso que es el que funciona para hacer un trámite frente a nuestras instituciones. Entonces se cristaliza ese lenguaje. Fue terriblemente difícil que pudiéramos transitar una confianza y unas formas de conversar donde desapareciera ese lenguaje y aparecieran las personas con su experiencia», explicó.
«Por ejemplo, mirá qué estupidez, la comunidad no se animó a decirme hasta 3 años después que tenían un DVD porque tenían miedo que tener un DVD donde veían películas no fuese suficientemente indígena. Y esto pasa porque nosotros vamos y si no vemos todo de barro enseguida empezamos a decir, estos no son una comunidad indígena. Y eso es terrible porque las humillaciones se multiplican. Un agente del gobierno o de la administración o del Estado, impone en el discurso del otro, una forma. Lo que vos querés escuchar. Vos querés que sean así. Diríamos, el indio deseado. Y si el día que hacen la ofrenda a la Pachamama hay una botella de Coca-Cola, sacamos la botella y ponemos una ollita de barro. A mí me pasó, con mi equipo, que lo amo y lo adoro. Fueron muchas personas a lo largo de 14 años. Pero que alguien me diga por ejemplo ‘che, le sacamos la gorrita que dice Nike’ ¿Qué es lo que estamos buscando cuando vamos a las comunidades indígenas? El exotismo o unas ideas de pureza. Entonces, si nosotros no empezamos a ser más generosos en la aproximación al otro, a tener menos prejuicios acerca de lo puro, de lo que debe ser, nunca vamos a lograr conocer este país. Porque lo propio de la Argentina, es esa cosa híbrida. Entonces, vas arruinando la posibilidad de conocer al otro. Y desandar esas estupideces, las de uno y las que uno le impone al otro, eso es lo más difícil», señaló.
Los salteños podrán ver Nuestra Tierra en el cine del Alto NOA hasta el lunes 16 de marzo, todos los días a las 20.10.

