Fue a fines de la década del 80. El músico sólo recuerda que ocurrió en medio de la época más triste de su vida, pero no sabe cómo llegó a ese lugar. La experiencia después se volcó en una de sus canciones.
Este viernes 13 de marzo, Fito Páez cumple 63 años. Una vida en la que sucedió de todo. Incluso algunos episodios que casi no recuerda. Por ejemplo, cuando despertó en un cabaret de nuestra provincia. Sólo recuerda que fue en medio de la época más triste de su vida. Todavía siente la angustia que lo llevó hasta allí pero no cómo terminó en ese lugar.
Abrió los ojos, estaba solo en una habitación pequeña y precaria, de piso de tierra. Se escapó por una ventana y se dio cuenta de que estaba en medio de la ruta. Tuvo que hacer dedo para volver a nuestra ciudad.
Si le preguntan, sólo dirá que fue en la época posterior a los asesinatos de su abuela y su tía abuela. Es decir, entre 1987 y 1988, la etapa de los discos Ciudad de pobres corazones y Ey!, trabajos llenos de oscuridad que reflejaban el estado de ánimo del músico rosarino.
Su entorno reconoce que eran días en los que no podían dejarlo solo. Fito estaba tan mal que se perdía en el alcohol. Cualquier cosa servía como excusa para escapar.
Más de una década después, en el año 2000, Fito intentó reconstruir ese momento. Lo hizo en la canción “The shining of the sun”, publicada en el disco Rey Sol. Allí, en una balada jazzera al piano, con la melancolía etílica de Tom Waits, Fito cantó: “Tomé, tomé, tomé / Tomé, hasta morirme tomé / Tomé, tomé, tomé / Estaba tan triste joder / No sé, si vi un delfín / No sé, si vi un jaguar / La virgen del Luján / O eran las luces del bar // Después me desperté / En Salta, en ese cabaret / No había nadie allí / Por Dios cómo llegué hasta allí”

