La inundación superó todos los registros previos en la zona y quintuplicó el número de damnificados respecto a años anteriores. Las condiciones de dispersión poblacional y difícil acceso complican la llegada de asistencia.
El río Bermejo registró una crecida sin precedentes en el Chaco salteño que dejó a más de 300 familias en situación de emergencia. El volumen de agua avanzó varios kilómetros más allá de los límites habituales, afectando territorios que históricamente no sufrían inundaciones.
Christian Herrera, presidente de la Fundación Morillo Canta, describió la magnitud del fenómeno: «Nunca en la vida habíamos visto esta crecida del río». El referente precisó que en temporadas normales el número de familias afectadas ronda las 50 o 60, pero que en esta ocasión «hay más de 300», lo que implica un salto exponencial en la demanda de asistencia social y sanitaria.
Herrera señaló además las condiciones estructurales que agravan el impacto: «Es una de las zonas más vulnerables del país». La dispersión de los asentamientos y las dificultades de acceso constituyen obstáculos concretos para que la ayuda llegue en tiempo y forma durante la emergencia.
Según informó FM Aries, el crecimiento del caudal del Bermejo responde también al aporte de otros cursos de agua de la región, lo que potencia el fenómeno en determinados puntos. Ante este panorama, Herrera advirtió sobre la necesidad de evaluar soluciones estructurales a largo plazo, aunque reconoció la complejidad que implican las obras requeridas.

