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Una década sin Lohana Berkins | La salteña que fue vanguardia de la militancia LGBTIQ+

Nació en Pocitos en 1965. Murió un 5 de febrero de 2016. Medio siglo de una historia personal atravesada por los desgarramientos a los que superó con una valentía de película hasta convertirse en la mítica travesti que luchó por la identidad de género.

Este jueves 5 de febrero se cumplen diez años de la muerte de Lohana Berkins, la salteña a la que el sitio Infobae definió alguna vez como una mítica travesti que luchó por la identidad de género. Lohana había nacido el 15 de junio de 1965 en Pocitos, Salta, en una familia de 13 hermanos «y donde no se podía salirse de la norma».

«En el colegio los chicos tenían que hacer una fila y las chicas otras. Ella no se acoplaba al lugar que le asignaban y, a pesar de sus ganas de saber, no pudo terminar la escuela. Tampoco pudo crecer en la casa que la vio nacer. La echaron antes de los 15 y jamás pudo volver», agrega la periodista Luciana Peker.

«De muy chiquitita creía que era mujer, que había un error y que ese error iba a ser solucionado. Era muy delicada, no me gustaban los juegos bruscos. Creía que era mujer, jugaba con mis hermanas, jugaba a la mamá, a mi hermana menor (Gloria) la hacía hacer de papá y yo de mamá. Si no, no había juego posible. Tenía un montón de hermanos pero yo dormía con mis hermanas», declaraba Lohana en el libro sobre «Feministas fundamentales».

A los trece años se enfrentó a su padre y, resignada, decidió irse ante una frase que no tenía vuelta atrás: «O te hacés hombre o te vas». Vivió con sus tías en la ciudad de Salta. «Conocí la pobreza cuando me echaron de mi casa», declaró.

Pero Lohana conservó su dignidad. Con los años fue artífice de la Ley de Identidad de Género, aprobada el 9 de mayo de 2012, y del cupo laboral travesti trans, normas de vanguardia para la legislación mundial.

Berkins murió el 5 de febrero de 2016. «Yo de muy chiquita estuve muy relacionada con la muerte. Se murió mi abuela y yo estuve ahí. Se empezaron a morir amigas. Vi morir muchas travestis. Se murió mi mamá. Y después se murió mi tía Florita, que entre mi mamá y mi tía elijo a mi tía Flora», decía.

Fue la primera persona trans en trabajar en el Estado. Ocupó un cargo en la Legislatura porteña, en la gestión de Patricio Echegaray (ex legislador del Partido Comunista, del 2000 al 2003, y fallecido en el 2017) y con la filósofa Diana Maffía (legisladora del 2007 al 2011 por la Coalición Cívica) que también trabajo con Lohana en el Observatorio de Género en la Justicia del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires.

«Alguna vez le dijeron que no era mujer, pero ese prejuicio quedó enterrado con su sola presencia y en su existencia también se contaron las heridas y lo luminoso de un país que supo parir entre sus desgarros luciérnagas que destellaron en una historia fuera de lo común», relata Peker en el sitio Infobae. Y agrega que «Lohana Berkins como respuesta a todo» es más que una frase, es más que un homenaje, es una síntesis de un movimiento que convirtió la «furia travesti» en una escarapela que ella encarnó y en la santidad de una mujer que rezaba y se llamaba señora con tanta gracia como garra.

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