El velatorio de la histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora seguirá hasta este martes. La despedida se convirtió en un homenaje a una vida marcada por la búsqueda de su hijo Alejandro y el compromiso con los derechos humanos.
La sede del sindicato FOETRA fue escenario este lunes de una emotiva despedida a Taty Almeida, una de las figuras más reconocidas de la lucha por los derechos humanos en la Argentina. Familiares, compañeros de militancia, dirigentes políticos, sindicalistas y referentes sociales se acercaron para rendir homenaje a quien durante décadas sostuvo el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.
El velatorio, realizado a cajón cerrado por decisión de la familia, estuvo acompañado por una fotografía de Almeida sonriente, una imagen que para muchos sintetizaba su personalidad: firme en sus convicciones, pero siempre cercana y afectuosa.
La despedida reunió a integrantes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, militantes de organismos de derechos humanos y representantes de distintos espacios políticos. También participaron funcionarios, legisladores y dirigentes sindicales que destacaron su legado y su compromiso permanente con las causas populares.
La historia de Almeida quedó marcada para siempre el 17 de junio de 1975, cuando su hijo Alejandro fue secuestrado y desaparecido. A partir de entonces inició una búsqueda que nunca abandonó y que transformó por completo su vida. Hija de una familia militar y alejada de la militancia política durante gran parte de su juventud, encontró en esa lucha un camino que la convirtió en una de las voces más respetadas del movimiento de derechos humanos.
Con el paso de los años, su presencia se volvió habitual en marchas, actos y movilizaciones. Incluso en sus últimos meses, cuando su salud ya estaba deteriorada, continuó participando de actividades públicas y sosteniendo un mensaje que repetía con frecuencia: que la justicia debía prevalecer sobre cualquier forma de revancha.
Entre quienes la despidieron estuvo la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, que la recordó como una compañera de lucha inseparable. También se hicieron presentes referentes del peronismo, la izquierda y organizaciones sociales que coincidieron en destacar su aporte a la democracia argentina.
La ceremonia continuará este martes por la mañana. Para quienes se acercaron a despedirla, el homenaje fue también una forma de reconocer una trayectoria que trascendió el dolor personal para convertirse en una referencia colectiva. Como solía decir Almeida, una de sus frases más recordadas seguirá acompañando a quienes continúan su camino: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”.
Fuente: Ámbito

