Se cumplen 71 años del bombardeo a Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955. Sara Bun y Pilar Amezúa eran maestras becadas por el gobierno de Salta en CABA, Mario Díaz un granadero de Metán que defendía la Casa Rosada y Ricardo Orona un laburante que trabajaba cerca de la Casa Rosada.
Viola Sara Bun, Pilar Inés Amezua y Mario Díaz fueron las tres víctimas salteñas que perdieron la vida durante el bombardeo a Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955. Las dos primeras eran maestras de 22 años que habían viajado a Buenos Aires para realizar un curso en el Instituto de la Nutrición, mientras que el tercero era un granadero de Metán que defendía la Casa Rosada.
Las jóvenes docentes habían llegado a la capital en marzo de 1955 con becas otorgadas por el gobierno de Salta. Vivían en la residencia universitaria Santa Felicitas, ubicada en la calle Montes de Oca, cerca de la iglesia Santa Lucía. Un micro las trasladaba diariamente al Instituto de la Nutrición donde cursaban estudios desde su llegada.
Según reseñó la sección local del diario Página 12 un par de años atrás en esta fecha, el testimonio sobre el destino de las maestras fue brindado por Afra Alegría Hermosa, cuñada de Viola Sara Bun y -en ese momento- residente de Córdoba de 90 años. Hermosa relató que el día del bombardeo las jóvenes habían salido de la residencia para visitar a Néstor Bun, hermano de Viola, quien trabajaba en una compañía de seguros en las calles Bolívar e Hipólito Yrigoyen, próximas a Plaza de Mayo.
Las maestras buscaban obtener una autorización de Néstor para poder salir los fines de semana y conocer la ciudad, ya que las religiosas de la residencia no les permitían hacerlo debido a la situación política. Esa noche, una enfermera del Hospital Argerich comunicó que ambas habían fallecido. Fueron encontradas con impactos de bala por la espalda y esquirlas en el rostro, con los bolsillos revisados y sin sus pertenencias de valor.
El tercer salteño que perdió la vida fue Mario Díaz, un soldado de 22 años oriundo de Metán que servía en el Regimiento de Granaderos a Caballo. Le correspondió defender la Casa Rosada y al presidente Perón durante el ataque aéreo ejecutado por la Marina con aviones de gran porte. Su muerte conmocionó a la ciudad de Metán.
Un cuarto salteño aparece entre las víctimas. En su edición de hoy, el medio ya citado registra a Ricardo Orona, un laburante que prestaba servicios a ocho cuadras de la Casa Rosada. Más precisamente en la Fundación Eva Perón que hoy es sede Paseo Colón de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Buenos Aires. “Orona también murió en las inmediaciones de la estación Plaza de Mayo del Subte A, sobre la vereda de la Avenida Hipólito Yrigoyen”, destaca Salta 12.
Las historias de estos salteños permanecieron ocultas durante décadas hasta que una investigación sobre el avión Gloster Meteor del Monumento 20 de Febrero permitió recuperar sus testimonios. En el caso de las maestras, pocos saben que sus restos descansan en el subsuelo del panteón de la Federación de Maestros Católicos en el Cementerio de la Santa Cruz de nuestra ciudad. Los mismo ocurre con Mario Díaz. Pocos metanenses conocen que el barrio Granadero Díaz lleva su nombre en honor al soldado que murió defendiendo la Casa Rosada aquel 16 de junio de 1955.

