viernes 19 de abril de 2024
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Sara Winter | ¿Quién es la activista “provida” que compartió con Cristina Fiore una charla en el colegio San Pablo?

La brasileña tomó su nombre de una simpatizante fascista. Hoy sus referentes son el político Jair Bolsonaro que discrimina indígenas, negros y mujeres; la psicóloga Marisa Lobo quien predica la «curación gay”; y Plínio Salgado, el fascista brasileño más famoso. (S.D.)

Sara Winter está dando una gira por algunas de las provincias de Argentina con un claro mensaje: de feminista radical a defensora de las dos vidas. En su paso por Salta el pasado mes de junio dio dos charlas, una en la Agrupación Gauchos de Güemes y la otra en el Colegio Privado San Pablo (con una entrada de $50), donde asistió además la Senadora Nacional Cristina Fiore Viñuales, quien personalmente considera una pesadilla que la Ley IVE se esté tratando en el Congreso de la Nación. Ese día, la senadora nacional pidió el micrófono poco antes de finalizar el encuentro en el que Winter era la estrella para ratificar que votará en contra del proyecto de ley y en medio de lágrimas aseguró que la Argentina vive una pesadilla y que es la «primera vez que le toca enfrentarse ante un dilema que realmente es de vida o muerte».

Pero volvamos a Sara Winter que recorrió otras provincias argentinas. En Santiago del Estero fue invitada de honor a dar una conferencia magistral en el Congreso Internacional de Educación en el Amor organizado por el Instituto del Verbo Encarnado, institución de la Iglesia Católica a través del CIDEPROF (Centro de Estudios de la Problemática Familiar). El congreso fue denunciado ante el Instituto Nacional contra la Discriminación por el contenido de las charlas en contra de las ideas de género, la diversidad y el derecho de las sexualidades disidentes a ser padres y madres. El instituto tomó cartas en el asunto. Recientemente estuvo en Tucumán en Club Defensores de Villa Luján, este jueves en Jesús María y hoy en Mendoza, en el Santuario Nuestra Señora de Lourdes, El Challao.

Sara winter y el poncho salteño durante su estadía en Salta.

Pero ¿quién es Sara Winter en realidad?

La chica, quien dice haber fundado el grupo feminista radical Femen en Brasil, se convirtió ahora a la causa “provida”, hace profesión pública de su fe religiosa católica, está actualmente casada con un militar, tiene un hijo y es aliada de grupos ultraconservadores de la derecha brasileña.

La joven, actualmente de 26 años, cuyo verdadero apellido es Giromin, tomó su nombre artístico de una simpatizante de la Unión Británica Fascista. Cuando fue acusada de esto tuvo que desvincularse de la agrupación. Fundó otra organización llamada Bastardxs que no duró mucho, acusó a sus compañeras feministas de haberla abandonado en el proceso de un aborto con misoprostol, para luego empezar su derrotero por el activismo antifeminista.

“El feminismo no es una sola lucha, es solo un brazo de todo un cuerpo conformado por otros movimientos como el Sin Tierra, el movimiento negro, el indigenista y el LGTBI. Todo un globalismo controla esos movimientos que buscan la destrucción de la familia”, asegura. Ahora, con un clásico collar de perlas, blusas discretas y una melena estilo ’50, Winter expresa públicamente su agradecimiento a las fuerzas militares que ocupan las favelas y su apoyo en las elecciones brasileñas al político Jair Bolsonaro, uno de los personajes más emblemáticos de la derecha fascista de este país, conocido por expresiones discriminatorias hacia indígenas, negros y mujeres.

Sara Winter con Jair Bolsonaro, personaje emblemático de la derecha brasileña y conocido por sus expresiones discriminatorias contra indígenas, negros y mujeres.

De entre las marcas que Sara posee por su paso por la militancia neonazi lleva una cruz de hierro tatuada en el pecho, una condecoración alemana famosa entre los neonazis. Y es posible encontrar en Internet material que une a Sara con contenidos nazis, puesto que se dice admiradora de Plínio Salgado, el más famoso de los fascistas brasileños. Ya en su biografía declara su posicionamiento político como «derecha nacionalista».

Sara Winter y la cruz nazi tatuada en su pecho.

El Femen, del cual Sara Winter formó parte, es un grupo de origen ucraniano famoso por sus acciones en topless y su historia bastante controvertida. Muchos colectivos feministas sostienen que el grupo no se declara oficialmente feminista, incluso habría sido fundado por un hombre. Además, más preocupado por el marketing, exigiría chicas magras y blancas en la línea de frente de las protestas, y alberga un ala extremista que levanta banderas sexistas, fascistas y xenófobas.

Sobre Femen Brasil, dice la periodista Nathalí Macedo, conviene que hagamos un paréntesis necesario: “Se trata de un grupo que jamás ha sido aceptado por las feministas (ni las brasileñas, ni las ucranianas, ni las de ningún otro rincón del mundo) por no contemplar ideas libertarias, por buscar exhaustivamente llamar la atención de los grandes medios y principalmente por convenir con una ideología fascista y sexista. Por eso, y también por la historia del Femen Ucrania, ya conocida por las feministas brasileñas, ni el Femen Brasil ni su creadora fueron aceptados en el país».

Y en cuanto a esta no aceptación de Sara Winter -exnazi y ahora exfeminista- en los grupos feministas, conviene que hagamos otro paréntesis. Sara Winter no fue desligada, fue su propia pseudoideología del espectáculo la que la apartó, ya que no contempla el verdadero feminismo pacífico que se ha construido en Brasil.

El hecho es que Sara Winter nunca tuvo una causa: ni la nazi, ni la feminista. Lo que siempre la movió fue el deseo de liderar algo, de propagar algo, de llenarse con cualquier cosa que la tornara admirable o, como mínimo, notable. Con el nazismo no lo logró. Con el feminismo tampoco. Entonces su gran idea para llamar de una vez por todas la atención de los grandes medios, fue convertirse en una «exfeminista».

«Del feminismo y las enfermedades estoy curada», el mensaje que Sara Winter sostiene en la foto.

Basta dar una rápida mirada a sus videos disponibles en YouTube. La necesidad de atención es notoria. Ella necesita asociar su imagen a su discurso, que es raso y confuso. Lógico que, ante ese escenario, nunca fuera aceptada por el feminismo inclusivo de Brasil, menos aún como líder. Abandonada por el Femen, no reconocida por los movimientos feministas, la pseudocelebridad Sara Winter fue olvidada.

Hoy está vinculada a la derecha brasileña como Bolsonaro, con quien se lanza como candidata en San Carlos (SP). También a Olavo de Carvalho y Marisa Lobo -psicóloga cristiana que predica la «curación gay”-: de esta forma está ligada a todo lo que representa lo más reaccionario y fascista en la política brasileña.

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