viernes 17 de mayo de 2024
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Perseguir y conchabar | Población, producción y trabajo coactivo en Salta de fines del siglo XIX

En un artículo en donde el historiador Carlos Abrahan analiza los orígenes del movimiento socialista en la provincia, hay capítulos que pincelan la estructura socioeconómica de una Salta con matriz productiva más diversificada que la actual.

El artículo de Abrahan puede leerse en la revista “Historia para todos”. Se titula “Sobre la clase obrera y el movimiento obrero: Los primeros socialistas en Salta, 1895-1905”. Allí encontramos una introducción en donde el autor resalta que los estudios sobre el tema en Salta se cuentan con los dedos de una mano, al tiempo que se precisan conceptos teóricos que enmarcan el procesamiento de los datos.

A continuación, le siguen secciones que identifican vasos comunicantes entre la historia regional y el todo nacional y hasta internacional. “Clase obrera, segunda internacional y revolución rusa (1895-1905)” es uno de los subtítulos; “Clase obrera y socialismo en Argentina (1895-1905)” es otro; y hay un tercero titulado “El partido Socialista y el interior”. A ellos le siguen las secciones que describen y organizan la organización de los trabajadores salteños que adhieren al socialismo y el escenario en el que se desarrollaron los mismos. Este último se titula “Rasgos de la estructura económica, clases sociales y régimen político en Salta; fines del siglo XIX y principios del siglo XX” que pincela bien la sociedad salteña de entonces.

Ese capítulo reúne datos muy importantes, aunque por su extensión no tenemos más remedio que resumirlo. Toma como fuente estadística el Censo Nacional de 1895 y el análisis que de ello hicieron distintos estudiosos. Todo posee el enorme valor analítico de pincelar la estructura socioecómica de Salta.

Resalta Carlos Abrahan: “la provincia de Salta alcanza los 118.015 habitantes con una población rural de 101.343 y urbana de 16.672, está ultima correspondía en su totalidad a la ciudad de Salta. Para 1914, el total es 140.927 personas; 110.480 rural y 30.447 urbana, esta última comprendía ciudad de Salta y Gral. Güemes. Superioridad de población rural, crecimiento urbano muy por debajo de la media nacional, baja densidad poblacional y concentrada en el Valle de Lerma emergen como rasgos generales de la población” destaca.

“La distribución de la población según la división del trabajo social en Salta para 1895 es la siguiente: población agrícola: 22.996; industrial y comercial: 18.884; no productiva 8.753. La población agrícola viene en crecimiento desde 1869 (según el censo) lo que estaría indicando la expansión del capitalismo en extensión, con la conquista de nuevas tierras (por ejemplo, chaco salteño) y desarrollo de la agricultura como rama de la industria (Iñigo Carrera; 2010:14)”.

“A fines de siglo XIX, las actividades rurales en valores de exportación estaban encabezadas casi exclusivamente por la ganadería y las manufacturas derivadas de ella (venta de suelas). Existían una serie de pequeñas fábricas y talleres artesanales que se distribuían a largo de la provincia: las vinculadas a la ganadería (herrajes de ganado y herrería), aserraderos en el norte provincial con 700 operarios en total, curtiembres en toda la provincia con 600 trabajadores, talabarterías, lomillerías, zurradores con 300 artesanos; y los molinos harineros donde trabajan 500 personas, ubicados en los Valles Calchaquíes y Lerma. La industria vitivinícola, en los Valles Calchaquíes, tiene dificultades para su desarrollo por falta de infraestructura e innovaciones técnicas; y la industria tabacalera no superaban los 100 trabajadores en la toda la provincia, la mayoría mujeres y niños”.

“Hacia 1920 existen dos ingenios azucareros, en la rama productiva, el “San Isidro” y “San Martin del Tabacal” propiedad de familias (Cornejo y Patrón Costas) de la burguesía salteña. Donde se explotaba el trabajo de los indígenas, como observó Bialet Maseé”.

(…) A fines del siglo XIX, la clase obrera rural trabaja por cierto precio o salario que pueden ser por un tiempo diario, quincenal, mensual o por un año; y también a destajo. El patrón rural debía anotar en su libro de cuenta de peones la partida de conchabo y otros datos. Según su función y actividad existen diversos trabajadores rurales: el puestero (guardador de ganado), los agregados y los arrenderos. La mayoría de ellos, incluyendo mujeres e hijos, formaban la masa de explotados rurales que pagaban con su obligación de trabajo la pequeña tierra que ocupaba desde tiempos antiguos, recibiendo como única compensación “el alimento” en el rancho comunitario de la estancia.

“El Estado por medio de los edictos policiales que reglamentaban los Códigos Rurales provinciales perseguían y castigaban al obrero u obrera que no tuviera la papeleta de conchabo y no pudiese justificar una ocupación u oficio, podía ser entregado a un patrón, a cambio de un techo, alimento y vestimenta, para que lo sirviese en su casa. A partir de allí otros edictos fijaban una relación de subordinación donde una falta contra el patrón era castigada con la perdida temporaria de la libertad (arresto). Leyes de conchabo que regían en la ciudad y la campaña tenían el objetivo de disciplinar y mantener una fuerza de trabajo permanente y barata”.

“Entre 1882-1905, la población de la ciudad de Salta crece lentamente con nuevos edificios públicos y privados, comercios y nuevas calles que modifican su fisionomía. En 1889, la ciudad presentaba un panorama de noventa manzanas edificadas y ciento diez cuadras empedradas. Prevalecen en el espacio urbano unas 2.380 trabajadoras del personal de servicios (sirvientes, sirvientas, cocineros, cocineras, lavanderas y planchadoras) y unas 2.088 personas de oficios de confecciones de vestimentas y calzados (costureras, sastres, tintoreros, bordadoras y bordadores, sombreros, zapateros, boteros y remendones); en este grupo resalta unas 1.550 costureras”.

“A principios del siglo XX, al sur del centro de la ciudad, fue desarrollándose el barrio de la Banda parte más poblada de la ciudad que concentraba una importante fuerza de trabajo distribuida en pequeños talleres, zapaterías, platerías, colchonerías, sombrerías, herrerías, carrocerías, costurerías, peluquerías y fondas; es una zona de cocheros, artistas, vendedores de alimentos, pulperías, y una manufactura de elaboración de tabacos. En 1891, al norte de la ciudad se instaló la Estación del Ferrocarril Central Norte y en sus alrededores creció el Barrio de La Estación, zona de comercios y hoteles en medio de una interacción y circulación constante de trabajadores capitalinos, del interior salteño y el noroeste argentino”.

“Entre fines del siglo XIX y bien entrado el XX, la administración del gobierno del Estado en la provincia se movió entre un grupo reducido de familias de grandes propietarios y comerciantes. El periodo es caracterizado por las luchas de facciones políticas, el surgimiento de radicalismo como fracción de la burguesía, los mecanismos de fraude y el control electoral por parte de una oligarquía. La gran mayoría de la población estaba excluida de sus derechos políticos”.

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