En medio de las negociaciones entre el Estado y sus empleados, en el gobierno sostienen que las estrategias salariales de puja permanente deben quedar atrás en el marco de una macroeconomía que se estabiliza tras años de inflación desbordada.
Los últimos indicadores respaldan esta tendencia: en mayo, la inflación mensual fue del 1,5 %, consolidando la desaceleración que comenzó en enero. Ya en abril se había registrado un 2,8 %, y todo apunta a que el segundo semestre mantendrá la misma senda.
En ese marco, en el Grand Bourg destacan lo publicado por el sitio Chequeado basado en datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial. Allí destacan que Salta figura como la tercera provincia con menor pérdida de poder adquisitivo en 2024. Solo Neuquén —con una leve mejora real del 0,5%— y Río Negro presentan mejores indicadores. «Salta tuvo un impacto salarial negativo mucho menor al resto, lo que refleja un esfuerzo sostenido por parte del Estado provincial», indicaron desde el Ejecutivo.
Desde el gobierno también destacan que los docentes salteños figuran entre los mejores pagos del país, junto con los de Santiago del Estero y La Pampa, según el economista Alejandro Morduchowicz. Esta política salarial se sostiene pese al complejo panorama financiero: en mayo, las transferencias nacionales automáticas a Salta cayeron un 19,1 % interanual en términos reales y la recaudación provincial bajó un 6,7 % en el primer trimestre.
“El nuevo desafío es claro: pasar de una lógica de ajuste mensual por inflación a una estrategia que acompañe la estabilidad. Para ello, será clave el equilibrio entre las demandas de los trabajadores y la capacidad real del Estado. El diálogo y los acuerdos parciales a corto plazo, sobre todo en un año electoral, parecen el camino más viable”, destacaron varios medios provinciales que siguen las negociaciones paritarias y recogen el sentir de la administración provincial.

